Identidad
Desarrollo de apps
Creamos la app que materializa tu estrategia en cada pantalla y en cada función, generando mayor valor percibido de tu marca
¿Y si descubres lo que falta cuando tu app ya está programada?
Contratas el desarrollo de una app. Explicas tu idea, recibes un presupuesto y comienza el trabajo.
Meses después te enseñan el resultado. Hay pantallas que no funcionan como imaginabas, otras que dabas por incluidas y decisiones importantes que nadie te había consultado.
Cuando pides cambios, descubres que modificar lo que ya está programado implica más tiempo y más dinero. Y en una app, además, cada versión nueva tiene que volver a pasar por la revisión de App Store y Google Play.
Y no necesitas saber programar para detectar esos problemas. Necesitas poder comprobar que la experiencia, las funciones y los recorridos importantes son los que tu negocio y tus usuarios realmente necesitan.
Deberías poder ver, probar y aprobar tu app antes de invertir en programarla.
En la metodología Anticompetencia, trabajamos los puntos que tu proyecto necesite:
Prototipo
Ve cómo será tu app, recórrela en el móvil y toma decisiones antes de invertir en programarla.
Contratar un desarrollo sin haber visto cómo funcionará es confiar en que, dentro de unos meses, la idea que tienes en la cabeza coincida con lo que te entreguen. Si no coincide, los cambios pueden llegar cuando ya se ha construido buena parte del proyecto. Y cambiar algo tarde suele costar bastante más que decidirlo bien al principio.
Diseñamos las pantallas, la navegación y los textos previstos para que puedas probar un prototipo interactivo. Lo recorres como lo haría tu cliente, detectas lo que no te convence y revisamos los ajustes dentro del alcance acordado. Antes de programar, habrás podido probar y aprobar la experiencia, en vez de imaginarla a partir de explicaciones técnicas.
Documento gráfico técnico
Aprueba también lo que hará tu app por dentro, aunque no se vea en el diseño.
Una pantalla puede parecer sencilla y esconder veinte decisiones. ¿Qué ocurre si el usuario pierde la conexión? ¿Cuándo recibe una notificación? ¿Qué puede editar cada perfil? Si nadie lo ha definido, esas preguntas terminan apareciendo en plena programación. Y lo que uno daba por supuesto no siempre coincide con lo que el otro iba a construir.
Documentamos visualmente los procesos, las reglas y los comportamientos de cada parte de la app con un lenguaje que puedas entender. Revisas qué sucederá en las situaciones importantes y validas el alcance antes de desarrollar. De ese modo, tu equipo y el nuestro trabajan sobre las mismas decisiones, con muchas menos sorpresas cuando llega el momento de programar.
Programación
Convierte el diseño y el funcionamiento aprobados en una app real, preparada para que tus clientes la utilicen.
Una app puede quedar preciosa en una presentación y fallar cuando alguien intenta completar una compra o una reserva. También puede funcionar técnicamente y resultar un laberinto para quien necesita hacer una gestión sencilla. Si el desarrollo no respeta la experiencia que aprobaste, todo el trabajo anterior pierde sentido.
Programamos la app conforme al prototipo y al documento técnico, para los sistemas y dispositivos definidos en el proyecto. Incorporamos la administración prevista, las notificaciones o integraciones acordadas y probamos los recorridos importantes. Obtendrás una app hecha para la forma de trabajar de tu negocio, no una plantilla que te obligue a adaptarte a ella.
Publicación en App Store y Google Play
Lleva tu app a las tiendas donde tus clientes la buscan y la descargan.
Una app terminada no sirve de nada hasta que tus clientes pueden descargarla. Y las tiendas tienen sus propias reglas: fichas, capturas, permisos, políticas de privacidad y una revisión que puede rechazar una versión si algo no cumple. Publicar también es parte del trabajo.
Preparamos la ficha de la app, las capturas y la información que piden App Store y Google Play, la enviamos a revisión con las cuentas de desarrollador de tu empresa y atendemos lo que las tiendas soliciten hasta su aprobación. Así tu app llega a las tiendas probada y publicada a nombre de tu negocio, no atascada en una revisión.
Soporte técnico
Ten claro quién responde si aparece un fallo después de lanzar tu app.
El día que publicas una app no desaparecen los imprevistos. Una función puede dar un error, puede no comportarse como estaba aprobada o una actualización del sistema puede provocar una incidencia que necesita revisión. Lo último que quieres es descubrir entonces que nadie sabe quién tiene que hacerse cargo.
Revisamos las incidencias y atendemos los errores del desarrollo conforme a las condiciones de garantía y soporte acordadas. Distinguimos un fallo respecto a lo aprobado de una nueva necesidad, para que sepas qué está cubierto y qué trabajo habría que valorar aparte. Lo importante es que exista un criterio claro para resolver problemas, sin que cada incidencia se convierta en una discusión sobre el presupuesto.
Mejoras y cambios
Haz evolucionar tu app cuando tu negocio lo necesite, sin tener que mantener un equipo de programación propio.
Después de lanzar empiezas a aprender cosas que antes no sabías. Tus usuarios piden una función, tu equipo descubre un paso que podría simplificarse o aparece una oportunidad que no estaba prevista. Si cualquier cambio se convierte en una complicación, la app acaba frenando al negocio al que debía ayudar.
Puedes trasladarnos las mejoras que quieras estudiar. Revisamos qué implican, cómo afectan a lo existente y cuánto trabajo requieren; después decides qué aprobar y cuándo, y preparamos cada versión nueva para las tiendas. De este modo podrás incorporar cambios con control sobre su alcance y coste, en lugar de improvisarlos o quedarte atrapado en la primera versión.
Preguntas frecuentes
Dudas sobre el desarrollo de apps
Será un proyecto diseñado para lo que necesita tu negocio. No elegimos una plantilla y después intentamos encajar tu empresa en sus limitaciones.
Eso no significa que haya que reinventar cada componente técnico. Utilizar soluciones probadas cuando encajan es sensato. Lo que diseñamos a medida son la experiencia, la estructura y las funcionalidades que necesitas, y tú podrás revisarlas antes de entrar en programación.
Sí. Para eso está el prototipo interactivo. Podrás navegar entre pantallas desde el móvil, comprobar los contenidos previstos y hacerte una idea muy concreta de cómo será la experiencia.
No tendrás que aprobar una lista de indicaciones técnicas esperando que el resultado final se parezca a lo que imaginas. Primero ves y validas la propuesta; después se define lo necesario para construirla.
No. Puedes navegar por él y comprobar el diseño, pero un prototipo no equivale a una app programada. Los pagos, las bases de datos, las notificaciones y las integraciones reales pertenecen a las etapas de desarrollo que se hayan contratado.
Sí. El prototipo es una fase diferenciada y puedes contratarla antes de comprometerte con la documentación técnica y la programación. Verás el resultado de esa etapa, podrás revisarlo según las condiciones pactadas y tendrás más información para decidir si el proyecto debe continuar, cambiar o esperar. No necesitas aprobar toda la inversión a ciegas desde el primer día.
Los sistemas y dispositivos en los que funcionará la app se definen al principio del proyecto, según dónde están tus usuarios. Lo habitual es publicarla para iPhone y Android, y el prototipo y el documento técnico tendrán en cuenta las diferencias entre ambos. Sabrás desde el principio en qué dispositivos se entrega funcionando.
Porque ver una pantalla no es lo mismo que saber qué ocurre cuando una persona la utiliza.
Imagina una reserva: puedes ver el calendario y el botón de confirmar, pero eso no aclara qué ocurre si no hay plazas, quién recibe un aviso o qué puede modificar el administrador. El documento gráfico técnico recoge ese funcionamiento de una manera comprensible para que puedas aprobarlo antes de programar.
No tienes que entender código para saber qué va a hacer tu app.
Sí. Tu responsabilidad es conocer tu negocio y decidir qué necesitas que haga la app; no saber programar. El prototipo te permite revisar lo que verá el usuario. La documentación técnica, lo que deberá suceder cuando interactúe. Así puedes detectar malentendidos cuando todavía estamos definiendo el proyecto, y no cuando se ha desarrollado una función que no esperabas.
Puedes pedirlo. Lo importante es que sepas qué implica antes de que nadie empiece a programar algo distinto de lo aprobado.
Hay que separar dos situaciones. Si detectas que una función no se está construyendo conforme al documento aprobado, hablamos de una corrección. Si quieres añadir algo que no formaba parte del proyecto, hablamos de un cambio de alcance. No debería cobrarse una funcionalidad nueva como si fuera un error ni tratar un error como si fuera una ampliación.
Cuando un cambio afecte al trabajo o a los plazos, podrás valorar ese impacto y decidir. Precisamente por eso trabajamos con prototipo y documentación previa: para que las decisiones importantes estén cerradas antes de que cambiarlas se vuelva más costoso.
Sí. Preparamos la ficha, las capturas y la información que piden las tiendas, y enviamos la app a revisión. Atendemos lo que App Store o Google Play soliciten hasta que la aprueban.
La app se publica con las cuentas de desarrollador de tu empresa: la app y sus usuarios son de tu negocio. Si aún no tienes esas cuentas, te explicamos cómo darlas de alta.
Depende de cada tienda y de cada versión: a veces es cuestión de horas y otras de varios días. Si la rechazan, revisamos el motivo y hacemos los ajustes necesarios para volver a enviarla.
Para reducir ese riesgo, el proyecto tiene en cuenta desde el principio las normas de App Store y Google Play: permisos, privacidad, pagos dentro de la app y contenidos.
Si aparece un error respecto a lo desarrollado y aprobado, tendrá que atenderse conforme a las condiciones de garantía del proyecto. No queremos que el día del lanzamiento descubras que nadie se responsabiliza de una incidencia.
Ahora bien, no todo lo que ocurra después de publicar es el mismo tipo de problema. Una funcionalidad que no hace lo acordado no es lo mismo que una función nueva que quieres incorporar. Y una actualización del sistema o un cambio de un servicio externo puede requerir mantenimiento distinto de la corrección de un error de programación.
Por eso, antes de lanzar debe quedar claro qué cubre la garantía, cómo se comunica una incidencia y qué soporte o mantenimiento adicional has contratado, si lo necesitas. Así sabes a qué atenerte cuando aparece un problema, sin depender de interpretaciones de última hora.
No necesitas mantener un equipo de programación contratado a tiempo completo para solicitar cambios. Podrás plantear una mejora y valorar su alcance antes de aprobar el trabajo.
Eso no significa que todos los costes recurrentes desaparezcan: las cuentas de desarrollador de las tiendas, los servidores, las licencias o los servicios externos pueden ser necesarios según la app. Diferenciaremos esos conceptos del presupuesto de las nuevas funcionalidades, para que sepas qué estás pagando y por qué.
No sería serio prometerlo. Una app puede facilitar la compra, la reserva o la relación con tus clientes, pero también influyen el mercado, cómo la das a conocer, el precio y lo que sucede cuando un usuario la abre.
Lo que sí vas a poder revisar y aprobar es la app que estamos construyendo para tu negocio. No queremos venderte un resultado comercial que depende de factores ajenos al desarrollo.