Identidad
Desarrollo web
Creamos la web que materializa tu estrategia en cada sección y en cada palabra, generando mayor valor percibido de tu marca
¿Y si descubres lo que falta cuando tu web ya está programada?
Contratas el desarrollo de una web. Explicas tu idea, recibes un presupuesto y comienza el trabajo.
Meses después te enseñan el resultado. Hay páginas que no funcionan como imaginabas, otras que dabas por incluidas y decisiones importantes que nadie te había consultado.
Cuando pides cambios, descubres que modificar lo que ya está programado implica más tiempo y más dinero. Lo que debía ser una inversión para mejorar tu negocio empieza a convertirse en reuniones, malentendidos y costes que no habías previsto.
Y no necesitas saber programar para detectar esos problemas. Necesitas poder comprobar que la experiencia, las funciones y los recorridos importantes son los que tu negocio y tus visitantes realmente necesitan.
Deberías poder ver, probar y aprobar tu web antes de invertir en programarla.
En la metodología Anticompetencia, trabajamos los puntos que tu proyecto necesite:
Prototipo
Ve cómo será tu web, recórrela y toma decisiones antes de invertir en programarla.
Contratar un desarrollo sin haber visto cómo funcionará es confiar en que, dentro de unos meses, la idea que tienes en la cabeza coincida con lo que te entreguen. Si no coincide, los cambios pueden llegar cuando ya se ha construido buena parte del proyecto. Y cambiar algo tarde suele costar bastante más que decidirlo bien al principio.
Diseñamos las páginas, la navegación y los textos previstos para que puedas probar un prototipo interactivo. Lo recorres como lo haría tu cliente, detectas lo que no te convence y revisamos los ajustes dentro del alcance acordado. Antes de programar, habrás podido probar y aprobar la experiencia, en vez de imaginarla a partir de explicaciones técnicas.
Documento gráfico técnico
Aprueba también lo que hará tu web por dentro, aunque no se vea en el diseño.
Una página puede parecer sencilla y esconder veinte decisiones. ¿Quién recibe un formulario? ¿Qué ocurre si se cancela un pago? ¿Qué puede editar cada usuario? Si nadie lo ha definido, esas preguntas terminan apareciendo en plena programación. Y lo que uno daba por supuesto no siempre coincide con lo que el otro iba a construir.
Documentamos visualmente los procesos, las reglas y los comportamientos de cada parte de la web con un lenguaje que puedas entender. Revisas qué sucederá en las situaciones importantes y validas el alcance antes de desarrollar. De ese modo, tu equipo y el nuestro trabajan sobre las mismas decisiones, con muchas menos sorpresas cuando llega el momento de programar.
Programación
Convierte el diseño y el funcionamiento aprobados en una web real, preparada para que tus clientes la utilicen.
Una web puede quedar preciosa en una presentación y fallar cuando alguien intenta comprar desde el móvil. También puede funcionar técnicamente y resultar un laberinto para quien necesita hacer una gestión sencilla. Si el desarrollo no respeta la experiencia que aprobaste, todo el trabajo anterior pierde sentido.
Programamos y maquetamos la web conforme al prototipo y al documento técnico, adaptándola a móviles, tabletas y ordenadores. Incorporamos el gestor de contenidos o la administración prevista y probamos los recorridos importantes. Obtendrás una web hecha para la forma de trabajar de tu negocio, no una plantilla que te obligue a adaptarte a ella.
Publicación en internet
Pon tu web en marcha con tu dominio y lista para recibir visitas desde el primer día.
Una web terminada no sirve de nada hasta que tus clientes pueden encontrarla. Y el día del lanzamiento no es el momento de descubrir que el dominio no apunta donde debe, que faltan los certificados de seguridad o que los formularios no llegan a nadie. Publicar también es parte del trabajo.
Preparamos el alojamiento previsto, conectamos tu dominio, activamos el certificado de seguridad y comprobamos que formularios, correos y recorridos importantes funcionan en el entorno real. Si tu web sustituye a otra, cuidamos las direcciones antiguas para no perder el posicionamiento que ya tenías. Así tu web sale a internet probada y funcionando, no a medio configurar.
Soporte técnico
Ten claro quién responde si aparece un fallo después de lanzar tu web.
El día que publicas una web no desaparecen los imprevistos. Un formulario puede dar un error, una función puede no comportarse como estaba aprobada o puede surgir una incidencia que necesita revisión. Lo último que quieres es descubrir entonces que nadie sabe quién tiene que hacerse cargo.
Revisamos las incidencias y atendemos los errores del desarrollo conforme a las condiciones de garantía y soporte acordadas. Distinguimos un fallo respecto a lo aprobado de una nueva necesidad, para que sepas qué está cubierto y qué trabajo habría que valorar aparte. Lo importante es que exista un criterio claro para resolver problemas, sin que cada incidencia se convierta en una discusión sobre el presupuesto.
Mejoras y cambios
Haz evolucionar tu web cuando tu negocio lo necesite, sin tener que mantener un equipo de programación propio.
Después de lanzar empiezas a aprender cosas que antes no sabías. Tus clientes piden una función, tu equipo descubre un paso que podría simplificarse o aparece una oportunidad que no estaba prevista. Si cualquier cambio se convierte en una complicación, la web acaba frenando al negocio al que debía ayudar.
Puedes trasladarnos las mejoras que quieras estudiar. Revisamos qué implican, cómo afectan a lo existente y cuánto trabajo requieren; después decides qué aprobar y cuándo. De este modo podrás incorporar cambios con control sobre su alcance y coste, en lugar de improvisarlos o quedarte atrapado en la primera versión.
Preguntas frecuentes
Dudas sobre el desarrollo web
Será un proyecto diseñado para lo que necesita tu negocio. No elegimos una plantilla y después intentamos encajar tu empresa en sus limitaciones.
Eso no significa que haya que reinventar cada componente técnico. Utilizar soluciones probadas cuando encajan es sensato. Lo que diseñamos a medida son la experiencia, la estructura y las funcionalidades que necesitas, y tú podrás revisarlas antes de entrar en programación.
Sí. Para eso está el prototipo interactivo. Podrás navegar entre páginas, comprobar los contenidos previstos y hacerte una idea muy concreta de cómo será la experiencia.
No tendrás que aprobar una lista de indicaciones técnicas esperando que el resultado final se parezca a lo que imaginas. Primero ves y validas la propuesta; después se define lo necesario para construirla.
No. Puedes navegar por él y comprobar el diseño, pero un prototipo no equivale a una web programada. Los pagos, las bases de datos y las integraciones reales pertenecen a las etapas de desarrollo que se hayan contratado.
Sí. El prototipo es una fase diferenciada y puedes contratarla antes de comprometerte con la documentación técnica y la programación. Verás el resultado de esa etapa, podrás revisarlo según las condiciones pactadas y tendrás más información para decidir si el proyecto debe continuar, cambiar o esperar. No necesitas aprobar toda la inversión a ciegas desde el primer día.
En la fase de prototipo trabajamos los textos orientados a explicar tu propuesta y facilitar que los visitantes entiendan qué les ofreces. No tratamos el contenido como algo que se improvisa cuando ya está todo diseñado.
La extensión de esa redacción depende del proyecto: una web corporativa y una plataforma con cientos de fichas no requieren lo mismo. Te especificaremos qué páginas y contenidos quedan incluidos y cuáles tendrías que aportar o contratar aparte.
Porque ver una página no es lo mismo que saber qué ocurre cuando una persona la utiliza.
Imagina una reserva: puedes ver el calendario y el botón de confirmar, pero eso no aclara qué ocurre si no hay plazas, quién recibe un aviso o qué puede modificar el administrador. El documento gráfico técnico recoge ese funcionamiento de una manera comprensible para que puedas aprobarlo antes de programar.
No tienes que entender código para saber qué va a hacer tu web.
Sí. Tu responsabilidad es conocer tu negocio y decidir qué necesitas que haga la web; no saber programar. El prototipo te permite revisar lo que verá el visitante. La documentación técnica, lo que deberá suceder cuando interactúe. Así puedes detectar malentendidos cuando todavía estamos definiendo el proyecto, y no cuando se ha desarrollado una función que no esperabas.
Puedes pedirlo. Lo importante es que sepas qué implica antes de que nadie empiece a programar algo distinto de lo aprobado.
Hay que separar dos situaciones. Si detectas que una función no se está construyendo conforme al documento aprobado, hablamos de una corrección. Si quieres añadir algo que no formaba parte del proyecto, hablamos de un cambio de alcance. No debería cobrarse una funcionalidad nueva como si fuera un error ni tratar un error como si fuera una ampliación.
Cuando un cambio afecte al trabajo o a los plazos, podrás valorar ese impacto y decidir. Precisamente por eso trabajamos con prototipo y documentación previa: para que las decisiones importantes estén cerradas antes de que cambiarlas se vuelva más costoso.
Sí. La web se diseña y se programa para adaptarse a móviles, tabletas y ordenadores, y en el prototipo ya puedes revisar cómo se verá en cada uno. Hoy la mayoría de las visitas llegan desde el móvil, así que no es un añadido: forma parte del diseño desde el principio.
Podemos encargarnos de preparar el alojamiento previsto, conectar tu dominio y publicar la web, o trabajar con el proveedor que ya tengas. En cualquier caso, el dominio debe estar a tu nombre: tu web y tu dirección en internet son de tu empresa.
Antes de empezar dejaremos claro qué costes recurrentes tendrá la web (dominio, alojamiento, licencias o servicios externos) y quién los gestiona.
Sí: podrás actualizar con el gestor de contenidos los elementos que se hayan preparado para su administración, como textos, imágenes o publicaciones. También podrás contar con la formación de uso prevista para tu equipo.
Conviene distinguir eso de pedir un diseño nuevo, modificar la estructura o añadir una funcionalidad. Gestionar tus contenidos habituales no debería obligarte a llamar a un programador; cambiar la web sí puede requerir desarrollo.
Si aparece un error respecto a lo desarrollado y aprobado, tendrá que atenderse conforme a las condiciones de garantía del proyecto. No queremos que el día del lanzamiento descubras que nadie se responsabiliza de una incidencia.
Ahora bien, no todo lo que ocurra después de publicar es el mismo tipo de problema. Una funcionalidad que no hace lo acordado no es lo mismo que una función nueva que quieres incorporar. Y una actualización o un cambio de un servicio externo puede requerir mantenimiento distinto de la corrección de un error de programación.
Por eso, antes de lanzar debe quedar claro qué cubre la garantía, cómo se comunica una incidencia y qué soporte o mantenimiento adicional has contratado, si lo necesitas. Así sabes a qué atenerte cuando aparece un problema, sin depender de interpretaciones de última hora.
La web puede evolucionar. Si más adelante necesitas otro tipo de usuarios, una nueva integración o un proceso distinto, podremos estudiar cómo incorporarlo a lo construido. No te prometeremos que cualquier ampliación será rápida o gratuita. Algunas encajarán con facilidad y otras exigirán cambios importantes. Lo relevante es que no tengas que partir de una plantilla cerrada que determine el futuro de tu negocio.
No sería serio prometerlo. Una web puede presentar mejor tu propuesta, resolver dudas y facilitar el contacto o la compra, pero también influyen el mercado, el tráfico, el precio y lo que sucede cuando llega una consulta.
Lo que sí vas a poder revisar y aprobar es la web que estamos construyendo para tu negocio. No queremos venderte un resultado comercial que depende de factores ajenos al desarrollo.