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Salario de socios fundadores de una startup

Cómo fijar el salario de los socios fundadores de una startup sin arruinarte ni quemarte

Hay una conversación que casi nadie quiere tener al montar una empresa, y suele aparecer justo cuando el entusiasmo de la idea choca con la cuenta del banco: ¿cuánto nos pagamos? Lo curioso es que es de las decisiones más importantes que vais a tomar el primer año y, al mismo tiempo, una de las peor pensadas. Se improvisa, se evita, se aplaza. Y luego pasa factura.

Te lo cuento como lo veo después de acompañar a unas cuantas startups en su fase más temprana: el sueldo de los fundadores no es una cifra contable, es una decisión estratégica que afecta a tu runway, a tu salud mental y a la confianza entre los socios. Vamos a desmontarlo con calma.

El mito del fundador heroico que cobra cero

Existe una mitología romántica alrededor del emprendedor que vive de fideos instantáneos y no se paga un euro "por amor al proyecto". Suena entregado. En la práctica, es una de las formas más rápidas de cargarte una startup desde dentro.

Pagarte 0 € no es una virtud, es una bomba de relojería. Lo que parece disciplina financiera acaba siendo, casi siempre, una de estas tres cosas:

  • Dependencia oculta. Si no cobras nada es porque otra persona te mantiene (tu pareja, tus ahorros, tus padres). Eso introduce una presión silenciosa que termina contaminando las decisiones del negocio. Conozco a un fundador que aguantó catorce meses sin sueldo viviendo del salario de su mujer; cuando llegó la primera oferta de adquisición mediocre, la aceptó porque ya no podía más en casa. Vendió por miedo, no por estrategia.
  • Burnout garantizado. Trabajar 60 horas semanales sin compensación durante meses no es sostenible. El cuerpo y la cabeza pasan factura, y un fundador quemado toma malas decisiones.
  • Una señal rara para los inversores. Aunque parezca contraintuitivo, un fundador que no se paga nada preocupa a algunos inversores serios. Significa que el proyecto no es sostenible o que tú no podrás aguantar el tiempo que hace falta. Quieren que vivas, no que sobrevivas.

La virtud no está en el cero. Está en encontrar la cifra mínima que te permita vivir con dignidad y concentrarte en construir, sin distracciones financieras.

Cómo decidir la cifra concreta

No hay un número mágico que sirva para todos. La cifra correcta surge de cruzar cuatro variables, y conviene hacerlo con honestidad, no con optimismo.

1. Tu coste de vida real

Empieza por lo aburrido: cuánto necesitas de verdad para vivir cada mes. Alquiler o hipoteca, comida, transporte, seguros, y un margen para imprevistos. No el sueldo que te gustaría tener, sino el suelo por debajo del cual tu vida se vuelve inestable. Si vives en Madrid o Barcelona, ese suelo es bastante más alto que si estás en una ciudad mediana. Sé sincero contigo mismo aquí, porque mentirte en este punto solo aplaza el problema.

2. El runway y los meses de caja

Aquí es donde el sueldo deja de ser personal y se vuelve aritmética de supervivencia. El runway son los meses que tu empresa puede funcionar con el dinero que tiene antes de quedarse a cero. Si tienes 120.000 € en caja y dos fundadores que quieren cobrar 3.000 € brutos cada uno, gran parte de ese colchón se va solo en sueldos, y eso reduce drásticamente el tiempo que tienes para encontrar tracción o levantar la siguiente ronda.

La regla mental que suelo recomendar: ningún fundador debería comerse el runway hasta el punto de dejar menos de 12-18 meses de pista. Si vuestro sueldo deja la empresa con seis meses de vida, no os estáis pagando un sueldo, os estáis pagando el funeral.

3. La fase del proyecto

No es lo mismo una startup pre-ingresos, donde cada euro cuenta y aún no hay validación, que una con tracción y clientes pagando. En la primera fase, lo razonable es un sueldo de subsistencia digna. Cuando empiezan a entrar ingresos recurrentes o cierras una ronda, ese sueldo puede y debe subir.

4. Lo que esperan los inversores

Si vais a buscar inversión, sabed que los fondos miran esto. No quieren ver a fundadores muertos de hambre, porque saben que es insostenible, pero tampoco sueldos de directivo de multinacional con una empresa que aún no factura. Buscan el punto medio: un sueldo que demuestre sensatez, que os permita dedicaros al 100% y que no devore el dinero que ellos han puesto para crecer, no para que os compréis un coche.

El marco legal y fiscal en España

Aquí es donde muchos fundadores se pierden, y donde un error se paga caro. En España, pagarte como fundador no es tan simple como "me transfiero dinero". Importa el cómo.

Autónomo societario (RETA) frente a nómina de administrador

Si eres socio y además administrador o tienes control efectivo de la sociedad, lo habitual es que tengas que darte de alta como autónomo societario en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos). Esto implica una cuota mensual a la Seguridad Social que existe independientemente de lo que factures o cobres ese mes. Es un coste fijo que conviene meter en los números desde el principio, porque sorprende a más de uno.

La cuota del autónomo societario ha cambiado con el sistema de cotización por ingresos reales, pero sigue teniendo un suelo propio distinto al del autónomo normal. No des por hecho que pagarás la cuota mínima de cualquier autónomo: revísalo con tu gestor.

Por otro lado, está la opción de cobrar mediante nómina como administrador o trabajador de la empresa, con su correspondiente retención de IRPF. La elección entre una vía y otra depende de tu porcentaje de participación, de si tienes funciones de dirección y de cómo estén redactados los estatutos. No es una decisión que debas tomar a ojo: una buena asesoría aquí te ahorra disgustos con Hacienda.

Si quieres que te ayudemos a montar bien esta parte y que tu estructura societaria no te dé sustos, podemos sentarnos a revisarlo contigo.

IRPF, cotización y la nómina real

Da igual la vía: tu sueldo bruto no es lo que te llega al bolsillo. Hay que descontar la retención de IRPF, que en sueldos modestos puede ser baja pero existe, y las cotizaciones sociales. Cuando hagas tus números, razona siempre en bruto para la empresa (coste total, incluyendo Seguridad Social) y en neto para ti (lo que de verdad ingresas). El hueco entre una cifra y otra sorprende a quien viene de no haber tenido nunca una nómina propia.

Sueldo frente a dividendos: no caigas en la trampa

Una pregunta recurrente: ¿por qué no me pago menos sueldo y luego reparto beneficios como dividendos, que fiscalmente parecen más eficientes? Respuesta corta: porque en una startup temprana no hay beneficios que repartir, y tirar de dividendos al principio es jugar con fuego.

Los dividendos se reparten de los beneficios después de impuestos, cuando la empresa ya gana dinero de forma consolidada. En una startup que está quemando caja para crecer, repartir dividendos es sacar oxígeno del negocio justo cuando más lo necesita. Además, descapitalizas la empresa y das mala imagen a cualquier inversor que vea que los fundadores prefieren sacar dinero antes que reinvertirlo. El sueldo, en cambio, es un gasto deducible y predecible. Al principio, el sueldo es tu herramienta; los dividendos son una conversación para dentro de varios años, si todo va bien.

La equidad entre cofundadores: el campo de minas

Vamos con el tema que más amistades ha roto: ¿debéis cobrar lo mismo aunque tengáis distinto porcentaje de la empresa?

Mi recomendación, salvo casos muy particulares, es sí: mismo sueldo entre cofundadores en la fase temprana. Y te explico por qué, porque parece injusto y no lo es.

El equity (el porcentaje de la empresa) compensa el riesgo, la aportación inicial y la propiedad a largo plazo. El sueldo compensa el trabajo del día a día y la necesidad de vivir. Son dos cosas distintas. Si todos los fundadores trabajáis a jornada completa y dependéis de ese sueldo para llegar a fin de mes, vuestras necesidades de subsistencia son parecidas, independientemente de quién tenga el 40% y quién el 25%.

Pagar sueldos distintos por tener distinto equity genera un resentimiento sordo que envenena la relación. El que cobra menos siente que vale menos cada día que ficha. Y los conflictos entre socios, recuérdalo, son la primera causa de muerte de las startups, muy por delante de la competencia o del mercado.

Hay matices, claro. Si un cofundador entra más tarde, dedica menos horas o tiene un rol parcial, el sueldo puede reflejarlo. Pero la regla por defecto, cuando todos remáis igual, es paridad salarial. Lo importante es decidirlo juntos, abiertamente, y dejarlo por escrito antes de que el dinero sea suficiente para que la conversación se ponga tensa.

Rangos orientativos en el ecosistema español

Te doy números, aunque con todas las cautelas: dependen de la ciudad, del sector y del momento. En el ecosistema español, en fase seed, los sueldos de fundador suelen moverse en una horquilla amplia. He visto rangos que van desde los 1.500-2.000 € brutos mensuales en proyectos muy tempranos y con caja justa, hasta los 3.000-4.000 € cuando ya hay una ronda seed decente cerrada y el coste de vida lo justifica.

Lo habitual tras levantar una ronda seed razonable es ajustar el sueldo a algo que ronde lo que cobraría un perfil senior en su área, pero con un descuento consciente: sigues siendo fundador, no empleado, y parte de tu compensación está en el equity. Nadie se hace rico con el sueldo de fundador en seed. Se hace rico, si acaso, con la participación cuando hay una salida.

A medida que la empresa crece y cierra rondas mayores (serie A en adelante), los sueldos de fundador se acercan más a mercado. Pero ese es un problema bonito de tener, y queda lejos al principio.

Documentarlo bien: el papel lo aguanta todo, la memoria no

Una de las cosas que más repito: lo que no está escrito, no existe. Acordáis de palabra que os pagáis 2.500 € y que lo subiréis cuando facturéis X, y seis meses después cada uno recuerda una versión distinta del acuerdo. Para entonces ya hay dinero de por medio y la conversación duele.

Documentad el sueldo y sus reglas de revisión en dos sitios:

  • El pacto de socios. Aquí podéis fijar la política salarial, las condiciones bajo las que sube o baja el sueldo, y qué pasa si un socio se va. Es el documento que os protege a todos.
  • Las actas y acuerdos sociales. La fijación de la retribución, sobre todo la del administrador, conviene reflejarla formalmente para que sea válida frente a Hacienda y limpia ante futuros inversores.

Y poned por escrito cuándo se revisa. Lo más sano es atar las subidas a hitos objetivos: "cuando cerremos la ronda", "cuando lleguemos a X de ingresos recurrentes", "cuando tengamos seis meses seguidos rentables". Así nadie tiene que pedir un aumento incómodo y nadie se lo sube por las bravas.

Los errores que se repiten una y otra vez

Para terminar, deja que te avise de las tres trampas en las que más fundadores caen:

  • No pagarse nada y depender de la pareja o de los ahorros. Ya lo hemos hablado, pero insisto porque es el más común. Convierte un problema de empresa en un problema de pareja, y eso nunca acaba bien. Un sueldo modesto pero real es mucho más sano que el cero heroico.
  • Subirse el sueldo antes de tener tracción. Cerráis una pequeña ronda, entra dinero en la cuenta y la tentación de premiarse es enorme. Mal. Ese dinero es para crecer y comprar tiempo, no para mejorar vuestro nivel de vida. El sueldo sube cuando la empresa demuestra que merece subirlo, no cuando consigue financiación.
  • Mezclar la caja personal y la de la empresa. Pagar la compra del súper con la tarjeta de la empresa, sacar dinero "que ya lo devolveré", usar la cuenta del negocio como si fuera tu cuenta personal. Es un desastre contable, fiscal y de confianza con tus socios. Separa las cajas desde el día uno, religiosamente. Tu sueldo es tu sueldo, y todo lo demás es de la empresa.

Fijar el salario de los fundadores bien no es una cuestión de avaricia ni de sacrificio: es una cuestión de sostenibilidad. Te pagas lo justo para vivir tranquilo y rendir al máximo, proteges el runway, tratas a tus socios con equidad y lo dejas todo por escrito. Hazlo con cabeza al principio y te ahorrarás conversaciones muy feas más adelante. Las startups no mueren por pagar a sus fundadores; mueren por hacerlo mal, tarde o a escondidas.

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