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Valoración pre-money en una ronda semilla

Cómo calcular la valoración pre-money de tu startup en una ronda semilla sin pegarte un tiro en el pie

La primera vez que un business angel me preguntó "¿y vosotros en cuánto os valoráis?", me quedé en blanco. Habíamos construido producto, teníamos tres clientes de pago y una hoja de cálculo preciosa con proyecciones a cinco años. Pero no tenía ni la menor idea de qué número decir. Solté una cifra que me sonaba bien, el inversor sonrió de una manera que tardé meses en entender, y firmamos algo que nos persiguió durante dos rondas más.

Te cuento esto porque la valoración en fase semilla no es una ciencia exacta, pero tampoco es un número que te inventas en el ascensor. Hay lógica detrás, hay métodos, y sobre todo hay consecuencias. Vamos a desmontarlo con calma.

Pre-money y post-money: la diferencia que lo cambia todo

Empecemos por lo básico, porque mucha gente lo mezcla y de ahí salen negociaciones que parecen discutir cosas distintas cuando en realidad hablan de lo mismo.

La valoración pre-money es cuánto vale tu empresa justo antes de que entre el dinero del inversor. La valoración post-money es cuánto vale después de que ese dinero haya entrado. La relación es de una simpleza casi insultante:

> post-money = pre-money + inversión

Y por tanto:

> pre-money = post-money − inversión

El porcentaje que se lleva el inversor sale de la post-money, no de la pre-money. Esta es la trampa donde caen los fundadores novatos:

> % del inversor = inversión / post-money

Pongamos números. Imagina que un inversor te ofrece 500.000 € y acordáis una valoración pre-money de 2.000.000 €. La post-money es 2.500.000 € (los dos millones más el medio millón). El inversor se queda con 500.000 / 2.500.000 = 20% de la empresa. Tú y tu equipo os quedáis con el 80% restante.

Fíjate en una cosa: si negocias sobre la pre-money pero piensas en la post-money, los porcentajes bailan. Subir tu pre-money de 2 a 2,5 millones con esa misma inversión cambia la dilución del inversor del 20% al 16,6%. Cada euro de pre-money que defiendes es porcentaje que te quedas tú.

Por qué esto importa de verdad

No es contabilidad abstracta. Es tu dilución y es tu cap table (la tabla de quién posee qué). En semilla cedes entre un 10% y un 25% típicamente. Si te pasas de generoso ahora, en la Serie A apenas te quedará margen, y para cuando llegues a la Serie B podrías estar por debajo de un porcentaje que te quite las ganas de seguir. He visto fundadores con un producto exitoso y un 12% de su propia empresa porque negociaron mal las dos primeras rondas. Técnicamente ricos sobre el papel, emocionalmente reventados.

Métodos para poner número a algo que aún no factura

Aquí está el problema de fondo: en semilla muchas veces no tienes ingresos suficientes (o ninguno) para aplicar múltiplos clásicos. Así que el sector se ha inventado métodos para valorar lo que todavía es, en buena medida, una promesa. Te explico los cuatro que de verdad se usan.

Comparables y múltiplos

Es lo más intuitivo: ¿en cuánto se han valorado startups parecidas a la tuya, en tu sector, en tu fase y en tu mercado? Si tres SaaS B2B españoles con tracción similar cerraron rondas semilla a 2,5-3,5 millones de pre-money, ahí tienes tu rango de partida. El problema es conseguir datos fiables, porque en España no siempre se publican las valoraciones. Tira de tu red, de los propios inversores (te lo dirán si preguntas con tacto) y de informes del ecosistema. Si ya facturas algo recurrente, un múltiplo sobre tu ARR (ingresos recurrentes anuales) te da otra referencia, aunque en semilla los múltiplos vuelan por las nubes precisamente porque hay poca base.

El método Berkus

Pensado para startups pre-ingresos. Dave Berkus asigna valor a cinco palancas de riesgo, cada una con un techo (en su versión clásica, hasta medio millón por palanca):

  • La calidad de la idea base.
  • El prototipo o producto funcional (reduce riesgo tecnológico).
  • La calidad del equipo directivo (reduce riesgo de ejecución).
  • Las relaciones estratégicas ya cerradas (reduce riesgo de mercado).
  • El lanzamiento o las primeras ventas (reduce riesgo de producción).

Sumas lo que valga cada una en tu caso y obtienes una pre-money. Para el contexto español conviene rebajar los techos, porque las cifras originales son norteamericanas y aquí los tickets son más pequeños. Yo usaría topes de 200.000-300.000 € por palanca según la madurez del ecosistema en el que te muevas.

El scorecard de Bill Payne

Mi favorito para discutir con un business angel, porque habla su idioma. Partes de la valoración media de las rondas semilla recientes en tu región y sector (supongamos 2.000.000 € de pre-money) y la ajustas con pesos según cómo de fuerte estés en cada dimensión frente a ese promedio:

  • Fuerza del equipo (suele pesar lo más, en torno a un 30%).
  • Tamaño de la oportunidad de mercado (sobre un 25%).
  • Producto y tecnología (un 15%).
  • Entorno competitivo (otro 10%).
  • Marketing, canales de venta y alianzas (un 10%).
  • Necesidad de inversión adicional, etapa del negocio y otros factores (el resto).

Si en equipo estás un 25% por encima de la media, en mercado en línea con la media, en producto un 10% por encima... haces la media ponderada de esos factores y multiplicas por la valoración base. Te sale un número defendible porque parte de datos reales del mercado, no de tu optimismo.

El método del Venture Capital

Este va al revés: parte de la salida. El inversor estima cuánto valdrá tu empresa cuando venda su participación (por ejemplo, en cinco años) y descuenta hacia atrás con la rentabilidad que exige.

Un ejemplo con euros. Supón que un fondo cree que tu empresa podría valer 30.000.000 € en una venta dentro de cinco años. Exige multiplicar por 10 su dinero (una TIR altísima, normal en esta fase de riesgo). Eso significa que el valor que necesita "ver" hoy de su parte es 30M / 10 = 3.000.000 €. Si va a invertir 600.000 €, necesita un porcentaje de 600.000 / valoración post-money que le garantice esos 3M de salida... y de ahí despeja la valoración que está dispuesto a aceptar. Es el método que delata mejor la mentalidad real del inversor: no compra tu pasado, compra tu salida.

La realidad española, sin maquillaje

Toda esta teoría hay que aterrizarla en el mercado en el que estás levantando, y el español tiene sus propias reglas no escritas.

Los rangos se mueven. En pre-seed muy temprano (idea y equipo, poco más) es habitual ver pre-money de 500.000 a 1.500.000 €. En una semilla con tracción real, producto en el mercado y algo de ingresos, lo normal ronda los 1,5-4 millones, y los casos calientes con un equipo conocido pueden ir más arriba. No te tomes esto como dogma: el rango se ha ensanchado y depende muchísimo del sector y del momento del mercado. Pero si tu primera ronda la quieres cerrar a 8 millones de pre-money sin facturación, prepárate para reuniones cortas.

Aquí los business angels llevan buena parte del peso en las primeras rondas, a menudo en sindicatos o a través de plataformas. Suelen ser más sensibles al equipo y a la cercanía que un fondo. Y luego está ENISA, que merece capítulo aparte: sus préstamos participativos (líneas como Emprendedores o Crecimiento) meten dinero sin diluirte, porque no cogen equity. Tenerlo en el mix mejora tu posición negociadora con los inversores de capital, porque llegas con menos necesidad imperiosa de su cheque. Mucha startup española combina ENISA + business angels precisamente por eso.

Notas convertibles y SAFE: cuando la valoración se aplaza

En semilla cada vez se cierra menos con una valoración fija y más con notas convertibles o SAFE (el instrumento estilo Y Combinator que también se firma aquí). La gracia es que aplazas la pelea de la valoración a la siguiente ronda, pero con dos cláusulas que sí afectan a la valoración efectiva:

  • El descuento. El inversor de la nota convierte en la siguiente ronda con un descuento, típicamente del 15-25%, sobre el precio que paguen los nuevos inversores. Premia que entró antes y asumió más riesgo.
  • El cap de valoración (valuation cap). Es el techo de pre-money al que convertirá su dinero, por muy alta que sea la valoración en la ronda siguiente. Si pones un cap de 4 millones y la Serie A se cierra a 8, ese inversor convierte como si la empresa valiese 4: su dinero compra el doble de porcentaje.

El error mortal aquí es firmar varias notas con caps generosos y descuentos altos y no modelar qué pasa cuando todas conviertan a la vez en la siguiente ronda. La dilución real puede ser brutal y te pilla de sorpresa. Antes de firmar la primera nota, haz el ejercicio de proyectar la conversión.

Los errores que más caro se pagan

He cometido la mayoría de estos, así que hablo con cicatrices.

Sobrevalorar para presumir. Una pre-money inflada se siente genial en LinkedIn y es una trampa con cerrojo. Si cierras a 6 millones sin justificarlo, llegas a la Serie A teniendo que demostrar que vales 12 o 15 para que la ronda sea "up round". Si no llegas, te toca una down round: valoración inferior, cláusulas antidilución que se activan, inversores antiguos cabreados y un equipo desmoralizado mirando un cap table que ya no entiende. He visto morir empresas viables por una semilla demasiado cara. La siguiente ronda no llegó nunca porque el listón estaba imposible.

Anclarte en la valoración e ignorar los términos. El número es lo llamativo, pero las cláusulas son donde se gana o se pierde de verdad: preferencia de liquidación, antidilución, derechos de veto, pro rata. Una valoración alta con una preferencia de liquidación de 2x participativa puede ser peor para ti que una valoración más baja con términos limpios. Mira la hoja completa, no solo la portada.

Olvidar el pool de opciones (el ESOP). Este es sutil y duele. El inversor casi siempre exige crear o ampliar un pool de opciones para empleados antes de la ronda, y normalmente lo mete dentro de la pre-money. ¿Qué significa eso? Que ese 10-15% de pool te diluye a ti, no al inversor, porque se descuenta de la valoración previa a su entrada. Si acordáis una pre-money de 3 millones "con un pool del 15% incluido", tu pre-money efectiva como fundador es bastante menor de lo que parece. Negocia si el pool va dentro o fuera de la pre-money; es de las conversaciones que más dinero mueven y la que menos fundadores ven venir.

Cómo defender tu número delante de un inversor

Llegar con una cifra y un "porque lo valemos" no cuela. Llega con una horquilla (nunca un número clavado y rígido) respaldada por dos o tres métodos cruzados: un scorecard apoyado en comparables reales del mercado español, y un sanity check con el método VC sobre tu potencial de salida. Que el inversor vea que entiendes su lógica.

Habla de tracción medible, no de sueños: usuarios activos, ingresos recurrentes, retención, contratos firmados, el equipo que has reunido. Y reconoce los riesgos abiertamente; un fundador que sabe dónde está débil genera más confianza que uno que vende perfección. La valoración, al final, no es lo que tú crees que vales: es el punto de encuentro entre lo que tú pides y lo que alguien está dispuesto a pagar por entrar contigo. Tu trabajo es estrechar esa brecha con datos y con relación, no a martillazos.

Y una nota práctica sobre el cap table: cada decisión de esta primera ronda se hereda. Mantén la estructura limpia, evita firmar a demasiados inversores diminutos que luego te compliquen cada firma, y modela siempre dos rondas por delante antes de aceptar nada.

Si estás preparando tu ronda semilla y quieres revisar los números, el modelo de dilución o incluso la plataforma de producto que vas a enseñar a los inversores, puedes contar con nuestro equipo para que le demos una vuelta juntos. A veces una segunda mirada antes de mandar el term sheet te ahorra años de arrepentimiento.

La valoración pre-money no deja de ser una hipótesis bien argumentada sobre el futuro. No la conviertas en un trofeo. Conviértela en una herramienta que te deje suficiente empresa entre las manos como para que valga la pena seguir construyéndola.

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