Cómo cambiar de software de gestión sin perder tus datos
Para cambiar de software de gestión sin perder nada, la extracción de tus datos tiene que estar comprobada antes de dar de baja el sistema antiguo, y el contrato debe decir por escrito en qué formato te los devuelven. El error que arruina estas migraciones es confiar en que «los datos se pasan» y descubrir, con el nuevo programa ya pagado, que del anterior solo se puede sacar un listado incompleto en PDF. Esto va de llegar a esa conversación con las preguntas hechas y una copia en la mano.
Qué es tuyo de verdad y qué no
Dentro de un software de gestión conviven cosas muy distintas, y no todas se pueden llevar:
- Tus datos de negocio. Clientes, proveedores, artículos, precios, pedidos, facturas, albaranes, stock, contabilidad. Son tuyos sin discusión y son lo que hay que sacar.
- Los documentos adjuntos. Los PDF de las facturas, los contratos escaneados, las fotos de los productos. Se olvidan sistemáticamente porque no están en las tablas, sino en un almacén de archivos aparte.
- La configuración. Tus series de facturación, tus tipos de impuesto, tus flujos de aprobación, tus informes personalizados. Esto no se migra: se vuelve a construir en el sistema nuevo. Lo que sí debes llevarte es la documentación de cómo estaba montado.
- El programa. Si es una herramienta estándar, no es tuyo y no te lo llevas. Si pagaste un desarrollo a medida, revisa qué dice tu contrato sobre la propiedad del código.
Esa distinción evita discusiones inútiles: pelea por los datos y los documentos, y presupuesta la reconstrucción de la configuración como parte del proyecto nuevo.
Las preguntas que resuelven esto antes de firmar
El mejor momento para asegurar la salida es el día que entras. Si ya estás dentro, haz estas preguntas igualmente y pide la respuesta por escrito, en un correo:
- ¿Puedo exportar todos mis datos yo mismo, desde el panel, sin pedir permiso? La respuesta ideal es sí y en cualquier momento.
- ¿En qué formato? CSV o Excel por tabla sirve para lo básico; un volcado completo de la base de datos es lo mejor. Un PDF no es un formato de datos: es una foto.
- ¿Incluye los documentos adjuntos y el histórico completo, o solo los dos últimos ejercicios?
- ¿Hay una interfaz de conexión (API) disponible por si hay que extraer lo que la exportación no cubre?
- Cuando termine el contrato, ¿qué pasa con mis datos y en cuántos días los tengo? Esto debe estar en el contrato con un plazo concreto.
- ¿Cuánto cuesta la extracción final? Que no sea gratis es discutible; que no esté tarifada de antemano es una señal de alarma.
Qué sacar y en qué orden
No todo cuesta lo mismo ni importa lo mismo. Este es el orden con el que conviene trabajar.
| Qué | Dificultad habitual | Por qué no puedes dejarlo |
|---|---|---|
| Clientes, proveedores y contactos | Baja: casi siempre se exporta | Es tu activo comercial |
| Catálogo de artículos, precios y tarifas | Baja o media | Rehacerlo a mano cuesta semanas |
| Stock y ubicaciones de almacén | Media | Hay que cortar en una fecha exacta y recontar |
| Facturas emitidas y recibidas | Media | Obligación de conservación y defensa ante una inspección |
| Documentos adjuntos (PDF, contratos, fotos) | Alta: suelen requerir petición expresa | Son la prueba de lo que dicen los registros |
| Histórico de años anteriores | Alta: a veces se cobra aparte | Sin él pierdes la comparación y el rastro |
| Configuración e informes propios | No migrable | Hay que documentarla para reconstruirla |
Cómo hacer la extracción sin parar la empresa
Una migración se hace en paralelo, nunca de golpe un lunes por la mañana. El orden que funciona es este:
- Saca una copia completa ahora, aunque todavía no hayas decidido nada. Tenerla cambia por completo tu posición negociadora.
- Carga esa copia en el sistema nuevo como prueba y comprueba cuadres concretos: número de clientes, suma de facturación de un ejercicio, unidades en stock de diez artículos. Si los totales no cuadran al céntimo, falta algo.
- Limpia antes de cargar en definitivo. Una migración es la única oportunidad realista de eliminar duplicados y datos muertos. Si cargas la basura, la heredas otros diez años.
- Elige una fecha de corte —un cierre de mes o de ejercicio— y trabaja unos días con los dos sistemas abiertos, metiendo lo nuevo en el nuevo.
- No des de baja el antiguo hasta pasado un ciclo completo. Un mes con nómina, impuestos y cierre incluidos. Es cuando aparece lo que nadie había echado en falta.
- Guarda la copia final en un sitio tuyo y en un formato que puedas abrir dentro de cinco años, no en una carpeta del proveedor.
Los tres sitios donde se pierden datos
Casi todas las pérdidas se concentran en los mismos tres puntos, y todos se pueden prevenir:
- Lo que estaba en campos libres. Las notas, los comentarios y los avisos que tu equipo escribía en cualquier hueco disponible suelen quedarse fuera de la exportación estándar. Pregunta expresamente por ellos.
- Las relaciones entre registros. Puedes tener todas las facturas y todos los clientes y, aun así, perder a qué cliente pertenece cada factura si la exportación no conserva los identificadores. Comprueba esto en la carga de prueba.
- Los adjuntos y los correos enviados desde el sistema. Viven aparte y casi nunca entran en el paquete por defecto.
Lo que puedes exigir por contrato y por protección de datos
Hay un punto que conviene plantear con precisión. El derecho de portabilidad del Reglamento General de Protección de Datos es un derecho de las personas sobre sus propios datos personales, no una herramienta para que tu empresa reclame su base de datos a un proveedor. Lo que te protege a ti es otra cosa, y es igual de sólida: en esa relación tu empresa es la responsable del tratamiento y el proveedor del software es el encargado, de modo que el contrato de encargo de tratamiento que debéis tener firmado establece que, al terminar el servicio, el encargado devuelve o suprime los datos personales según le indiques. Si ese contrato no existe o no dice nada del final del servicio, ese es el agujero que hay que tapar hoy, estés pensando en cambiar o no.
Y una precaución más: si el proveedor también gestiona tu dominio, tu correo o tu hosting, el cambio se complica más de lo que parece. Merece la pena revisar antes cómo no quedar atrapado con tu proveedor web y poner las titularidades a nombre de tu empresa.
Empieza por sacar la copia de esta semana
Resumiendo: pide hoy una exportación completa y guárdala, aunque no vayas a cambiar de programa; pon por escrito en qué formato y en cuánto tiempo te devuelven tus datos cuando acabe el contrato; y cuando migres, hazlo en paralelo, cuadrando totales y sin dar de baja nada hasta cerrar un ciclo entero. Hecho así, un cambio de software es un proyecto de semanas; hecho al revés, es la clase de incidencia que te obliga a reconstruir años de histórico a mano. Si tienes que mover datos de un sistema antiguo, conectar el nuevo con lo que ya usas o montar una solución a medida que no te deje atrapado otra vez, escríbenos y revisamos contigo qué se puede extraer de tu sistema actual.