Cómo cambiar las DNS de tu dominio sin que la web deje de funcionar
Para cambiar las DNS de tu dominio sin que la web se caiga, la clave es preparar el cambio antes de hacerlo: bajar el TTL con antelación, copiar todos los registros al nuevo destino y no olvidar el correo (MX) ni los registros TXT de verificación. Un corte al cambiar de hosting o de proveedor no suele venir de un fallo técnico complicado, sino de un registro que nadie apuntó. En esta guía te explicamos qué son los registros DNS, por qué los cambios tardan en verse y el orden exacto para hacerlo sin sustos.
Qué son las DNS y por qué un cambio mal hecho tumba la web y el correo
El sistema DNS es la agenda de internet: traduce el nombre de tu dominio (tuempresa.es) a las direcciones de las máquinas que atienden cada servicio. Cuando alguien escribe tu dominio en el navegador o te envía un correo, su equipo pregunta a esa agenda dónde tiene que ir.
Conviene distinguir tres piezas que a menudo se confunden:
- El registrador: la empresa con la que tienes contratado el dominio. Ahí se indica qué servidores DNS mandan sobre él.
- Los servidores de nombres (registros NS): el proveedor que guarda la zona DNS de tu dominio. Puede ser el propio registrador, tu hosting o un servicio especializado.
- La zona DNS: la lista de registros que dicen a dónde va la web, el correo, los subdominios y las verificaciones.
Por eso no es lo mismo «cambiar las DNS» en un caso que en otro. Si cambias de hosting pero mantienes el proveedor de DNS, basta con modificar unos pocos registros. Si cambias de proveedor de DNS, cambias de agenda entera y tienes que llevarte todos los registros. Y si cambias de registrador, es un traslado del dominio, que es otro trámite distinto. Un error en cualquiera de los tres deja a tu web, a tu correo o a ambos sin saber a dónde ir.
Los registros que tienes que conocer: A, CNAME, MX y TXT
No necesitas saberte la teoría, pero sí reconocer los registros que aparecen en cualquier panel de DNS y qué rompe cada uno si desaparece:
| Registro | Para qué sirve | Qué pasa si se pierde o está mal |
|---|---|---|
| A y AAAA | Apuntan el dominio a la dirección IP del servidor (IPv4 e IPv6) | La web deja de cargar o carga la del servidor antiguo |
| CNAME | Hace que un subdominio sea alias de otro nombre (por ejemplo, www o tienda) | Fallan subdominios concretos: la versión con www, la tienda, la intranet |
| MX | Indica qué servidores reciben el correo del dominio | Los correos que te envían rebotan o se pierden |
| TXT | Guarda textos de configuración: SPF, DKIM, DMARC y verificaciones de servicios | Tus correos van a spam y dejan de funcionar herramientas verificadas |
| NS | Dice qué servidores DNS mandan sobre el dominio | Si apunta a un proveedor sin tu zona, todo deja de resolverse |
Los TXT merecen una mención aparte porque son los que más se olvidan. Además de la autenticación del correo, ahí suelen vivir las verificaciones de propiedad de Google Search Console, de tu suite de correo y ofimática, de plataformas de pago o de herramientas de marketing. Si los pierdes, la web sigue funcionando y nadie se da cuenta hasta que una de esas herramientas deja de reconocer tu dominio. La configuración de SPF, DKIM y DMARC la tienes explicada en nuestra guía sobre cómo montar el correo corporativo con el dominio de tu empresa; aquí nos basta con que los copies tal cual.
El TTL y la propagación: por qué los cambios no se ven al momento
Cada registro DNS lleva un valor llamado TTL (tiempo de vida). La especificación del protocolo, el RFC 1035, lo define como el tiempo, en segundos, durante el que ese registro puede guardarse en caché antes de volver a consultarse. Los proveedores de internet y los equipos de tus visitantes guardan esas respuestas para no preguntar una y otra vez.
Lo que se suele llamar «propagación» es, en realidad, esas cachés caducando. Si tu registro tiene un TTL de un día y lo cambias, habrá quien siga viendo el valor antiguo hasta que pase ese día. Por eso durante un rato unos visitantes ven la web nueva y otros la antigua, y por eso el correo puede llegar a los dos sitios.
De aquí sale la regla más útil de todo el proceso: baja el TTL antes del cambio, con al menos tanta antelación como el TTL que tengas ahora. Si hoy es de un día, bájalo a unos minutos con un día de margen como mínimo. Así, cuando hagas el cambio de verdad, las cachés caducarán enseguida. Cuando todo esté estable, vuelve a subirlo.
Hay una excepción importante: el cambio de servidores de nombres (NS) depende también de la caché de la zona superior (la de .es o .com), que tú no controlas. Bajar el TTL de tus registros no acelera ese cambio, así que cuando cambies de proveedor de DNS cuenta con un periodo de convivencia más largo y mantén los dos proveedores con la misma información durante ese tiempo.
Cómo cambiar de hosting sin cortes, paso a paso
Es el caso más habitual: te quedas con el mismo proveedor de DNS y llevas la web a otro servidor. El orden que evita problemas es este:
- Haz inventario. Exporta o copia la zona DNS actual completa y guárdala. Es tu seguro si algo sale mal.
- Baja el TTL de los registros A, AAAA y CNAME que vas a cambiar, con la antelación que te explicamos arriba.
- Monta y prueba la web en el nuevo servidor antes de tocar las DNS. Casi todos los hostings permiten verla con una dirección temporal o forzando la resolución en tu propio equipo.
- Prepara el certificado SSL para que la web cargue con https desde el primer minuto en el servidor nuevo.
- Congela los cambios de contenido durante la ventana del traslado. En una tienda online esto incluye los pedidos: si entran en el servidor antiguo mientras unos visitantes siguen viéndolo, tendrás que recuperarlos.
- Cambia los registros A, AAAA y los CNAME que corresponda, en un momento de poco tráfico.
- Mantén el hosting antiguo activo unos días, hasta confirmar que ya no recibe visitas.
Fíjate en que, si el correo no está en el hosting que dejas, en este caso no tienes que tocar los MX. Si el correo sí estaba en ese hosting, estás ante dos mudanzas a la vez y conviene hacerlas por separado.
Cómo cambiar de proveedor de DNS sin perder registros
Aquí cambias la agenda entera, así que el riesgo principal es olvidarte algo. El procedimiento seguro es:
- Replica la zona completa en el proveedor nuevo antes de cambiar nada en el registrador: todos los A, AAAA, CNAME, MX y TXT, incluidos los subdominios que casi nadie recuerda (el de la tienda, el de la intranet, el que usa la herramienta de envíos de correo).
- Compara registro a registro. Las claves DKIM son largas y se cortan con facilidad al copiarlas; un carácter de menos invalida la firma.
- Revisa si tu dominio tiene DNSSEC activo. Es una capa de firma que protege las respuestas DNS, y en los dominios .es la explica Dominios.es. Si está activa y cambias de proveedor sin coordinar las claves con tu registrador, el dominio puede dejar de resolverse. Pídele a tu registrador y a los dos proveedores el procedimiento antes de empezar.
- Cambia los servidores NS en el registrador por los del proveedor nuevo.
- No borres la zona antigua hasta que pase el periodo de convivencia y compruebes que todo responde desde el proveedor nuevo.
Si además cambias de registrador, trátalo como un paso aparte. Asegúrate antes de que el dominio está a nombre de la empresa y no de una persona o de una agencia, de que no está a punto de caducar y de que tienes acceso al correo de contacto del titular, porque ahí llegan las autorizaciones del traslado.
Qué comprobar después del cambio
El cambio no termina cuando guardas los registros. Repasa esta lista en las horas siguientes:
- La web carga con https, con y sin www, y el certificado es válido.
- Los subdominios responden: tienda, área privada, blog o lo que tengas.
- El correo entra: envíate un mensaje desde una cuenta externa y responde desde la tuya.
- Los formularios de la web y los correos automáticos (pedidos, avisos) siguen saliendo y no llegan a spam.
- Search Console y el resto de herramientas siguen mostrando el dominio como verificado.
- Una consulta a los registros desde una herramienta DNS pública devuelve los valores nuevos.
Y los errores que más se repiten, para que no te pasen: borrar la zona antigua antes de tiempo, no copiar los TXT, cambiar los MX sin haber creado antes los buzones en el destino y hacer la mudanza un lunes a primera hora en lugar de en un momento tranquilo.
En resumen: el cambio se prepara, no se improvisa
Cambiar las DNS es una operación corta si la preparas: inventario de la zona, TTL bajo con antelación, prueba previa en el destino, cambio en un momento tranquilo y convivencia de lo antiguo y lo nuevo hasta que todo responde. Lo que da problemas no es la técnica, sino el registro olvidado y las prisas. Si vas a cambiar de hosting, de proveedor o de plataforma y prefieres que lo planifiquemos contigo para que ni la web ni el correo se paren, cuéntanos tu caso y lo vemos juntos.