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Ronda bridge con convertibles y SAFEs para startups

Cómo estructurar una ronda bridge con notas convertibles y SAFEs para financiar tu startup tecnológica entre rondas

Has cerrado tu ronda pre-seed o seed. El producto avanza, pero tus métricas todavía no están donde necesitan estar para levantar la siguiente ronda de equity. Y el runway se acorta mes a mes.

Te suena, ¿verdad?

Necesitas capital para aguantar seis, nueve, quizá doce meses más sin diluirte a una valoración que no refleja tu potencial real. Este escenario lo viven cientos de startups tecnológicas cada año en España. Y es exactamente el momento en que una ronda bridge tiene sentido.

Voy a explicarte cómo estructurar un bridge con notas convertibles y SAFEs, las diferencias prácticas entre ambos instrumentos, cómo se negocian los términos habituales en nuestro ecosistema y qué errores conviene evitar.

Qué es una ronda bridge y cuándo tiene sentido plantearla

Una ronda bridge es financiación diseñada para cubrir el periodo entre dos rondas de equity. No sustituye a una Serie A ni a una seed. La complementa, dándote capital suficiente para alcanzar los hitos que harán viable la siguiente ronda en mejores condiciones.

¿En qué situaciones concretas una startup tecnológica española recurre a un bridge?

  • Tu MRR crece, pero todavía no alcanza el umbral que los fondos de Serie A consideran mínimo (habitualmente entre 30.000 y 80.000 euros mensuales en SaaS B2B).
  • Has cerrado un acuerdo comercial relevante cuyo impacto en métricas tardará varios meses en materializarse.
  • Necesitas contratar perfiles técnicos clave antes de la siguiente ronda para demostrar capacidad de ejecución.
  • El mercado de venture capital atraviesa un ciclo de contracción y los procesos de fundraising se alargan más de lo previsto.

En el ecosistema español, un bridge bien armado suele moverse entre 200.000 y 800.000 euros, aunque hay operaciones más grandes. Lo normal es que participen inversores existentes, a veces acompañados de uno o dos business angels nuevos o family offices que quieren entrar antes de la siguiente ronda priced.

Notas convertibles: mecánica, términos y aplicación práctica

La nota convertible es un instrumento de deuda que se convierte en equity cuando se produce un evento de conversión, normalmente el cierre de la siguiente ronda cualificada. Mientras no se convierte, tienes una obligación de deuda con el inversor.

Elementos fundamentales de una nota convertible

Principal e interés. La cantidad invertida genera un interés anual (habitualmente entre el 4% y el 8%) que se acumula y se suma al principal en el momento de la conversión. No se paga en efectivo; se capitaliza.

Fecha de vencimiento (maturity date). Si la ronda cualificada no llega antes de esta fecha, el inversor puede exigir el reembolso o negociar una conversión forzada. Los vencimientos en España suelen situarse entre 18 y 24 meses.

Descuento (discount). El inversor convierte a un precio por acción inferior al de la ronda siguiente. Descuentos típicos: entre el 15% y el 25%. Un descuento del 20% significa que si la Serie A valora la acción a 10 euros, el titular de la nota convierte a 8.

Valoración techo (valuation cap). Establece la valoración máxima a la que se calcula el precio de conversión, independientemente de la valoración real de la siguiente ronda. Si el cap es de 4 millones y la Serie A valora la compañía en 10, el inversor convierte como si la valoración fuera de 4 millones. Se lleva proporcionalmente más acciones.

Evento de conversión cualificada (qualified financing). Define qué ronda activa la conversión automática. Se fija un importe mínimo (por ejemplo, 500.000 euros) para evitar que una pequeña ampliación dispare la conversión antes de tiempo.

Ventajas de la nota convertible en el contexto español

La nota convertible tiene una ventaja operativa que en España pesa mucho: al ser deuda, no requiere escritura pública ante notario ni inscripción en el Registro Mercantil hasta la conversión. Menos costes legales, menos tiempos. Además, permite incluir cláusulas de protección para el inversor sin negociar un pacto de socios completo.

SAFEs: el instrumento que simplifica la inversión early-stage

El SAFE (Simple Agreement for Future Equity) lo creó Y Combinator en 2013 como alternativa a la nota convertible. La diferencia fundamental: no es deuda. No tiene vencimiento, no genera intereses y no obliga a reembolsar el capital si la conversión no se produce.

Cómo funciona un SAFE

El inversor entrega capital a cambio del derecho a recibir acciones en una futura ronda de equity. El precio de conversión se determina aplicando un cap, un descuento o ambos, de forma similar a la nota convertible, pero sin los componentes de deuda.

Los SAFEs más utilizados siguen el modelo post-money de Y Combinator, que calcula la dilución sobre la valoración post-money del cap. Esto tiene una implicación práctica que a muchos fundadores les cambia la perspectiva: sabes con precisión cuánta dilución asumes al emitir cada SAFE, porque el cálculo se hace sobre una base fija. Nada de estimaciones a ojo.

Variantes habituales del SAFE

  • SAFE con cap y sin descuento. El inversor convierte a la valoración del cap o a la de la ronda, la que sea menor. Es la estructura más limpia y habitual en operaciones early-stage.
  • SAFE con descuento y sin cap. Menos frecuente en España. El inversor convierte con un descuento fijo respecto al precio de la ronda, sin techo. Puede resultar menos atractivo para el inversor si la siguiente ronda se produce a una valoración moderada.
  • SAFE con cap y descuento. El inversor convierte al precio más favorable entre el que resulta del cap y el del descuento. La combinación más común en bridges donde participan inversores con cierto poder de negociación.
  • SAFE con cláusula MFN (Most Favored Nation). Si la startup emite posteriormente otro SAFE con condiciones más favorables, el titular del SAFE MFN puede adoptar esas condiciones. Muy útil para primeros inversores que entran antes de que se fijen los términos definitivos del bridge.

El SAFE en el derecho español

Aquí viene una parte que genera muchas dudas. El SAFE no tiene regulación específica en el derecho mercantil español. Se estructura como un contrato privado de inversión atípico. Eso no lo invalida, pero requiere atención en la redacción para que sea jurídicamente eficaz.

Tres puntos que necesitan cuidado especial:

  • La naturaleza jurídica del SAFE debe quedar cristalina en el contrato: no es deuda, no es equity, es un derecho contractual a recibir participaciones futuras.
  • El régimen fiscal no está expresamente regulado por la Agencia Tributaria, lo que genera incertidumbre sobre el tratamiento del momento de inversión y de conversión. La posición mayoritaria entre asesores fiscales especializados es que el hecho imponible se produce en la conversión, no en la entrega del capital.
  • La conversión del SAFE requiere una ampliación de capital con exclusión del derecho de suscripción preferente, lo que exige acuerdo de la junta general y formalización notarial.

Notas convertibles frente a SAFEs: criterios de decisión

La elección entre uno y otro depende de tu caso concreto. No hay respuesta universal.

Cuándo la nota convertible encaja mejor

  • Cuando el inversor exige una fecha límite para la conversión o el reembolso. Algunos family offices necesitan esa seguridad que da la maturity date.
  • Cuando la startup tiene flujos de caja predecibles que podrían permitir el reembolso si la conversión no se produce.
  • Cuando los inversores existentes quieren prioridad en un escenario de liquidación, dado que la nota es deuda senior.

Cuándo el SAFE encaja mejor

  • Cuando se busca simplicidad contractual y rapidez de cierre. Un SAFE puede firmarse en días; una nota puede necesitar semanas de negociación legal.
  • Cuando la startup no quiere obligaciones de reembolso que puedan forzar insolvencia técnica si la siguiente ronda se retrasa.
  • Cuando quieres cerrar el bridge en varios tramos sucesivos (rolling close). La cláusula MFN facilita mucho este formato.
  • Cuando los fundadores quieren controlar la dilución con precisión usando SAFEs post-money.

Cómo negociar los términos del bridge: guía práctica

Fijar el cap con datos, no con ilusiones

El cap de valoración es el punto de negociación donde se cuecen las habas. Un cap demasiado bajo diluye excesivamente a los fundadores. Uno demasiado alto no ofrece suficiente upside al inversor del bridge, que al fin y al cabo asume más riesgo que el inversor de la siguiente ronda priced.

Para anclar la negociación, tira de datos objetivos: la valoración de tu última ronda, el crecimiento de métricas desde entonces, comparables de startups similares en España o Europa y el múltiplo de ARR que se aplica en tu vertical.

Un criterio que funciona en el ecosistema español: el cap del bridge suele situarse entre 1x y 1,5x la valoración post-money de la última ronda, ajustado por el progreso demostrable.

Negociar el descuento como compensación por riesgo temporal

El descuento compensa al inversor por entrar antes que los de la siguiente ronda. Si el bridge se emite pocos meses antes de la ronda esperada, un 15% puede ser razonable. Si el horizonte es más largo o la incertidumbre mayor, el 20-25% es lo habitual.

Cuidado con acumular demasiados instrumentos convertibles

Emitir múltiples rondas de notas y SAFEs con distintos caps y descuentos genera una cap table que espanta a los fondos institucionales. Si ya tienes convertibles anteriores, valora consolidarlos antes de emitir nuevos. Si tu cap table necesita un doctorado para entenderla, tienes un problema.

Incluir cláusulas de protección razonables

Los inversores de bridge en España suelen pedir lo siguiente, y aceptarlo es razonable:

  • Pro-rata rights: derecho a participar en la siguiente ronda para mantener su porcentaje.
  • Information rights: acceso a reporting financiero mensual o trimestral.
  • Major investor threshold: un importe mínimo de inversión para acceder a ciertos derechos adicionales.

Lo que sí conviene resistir son cláusulas de liquidation preference agresivas (superiores a 1x non-participating) o derechos de veto sobre operaciones corporativas que corresponden a los accionistas existentes.

Documentación y proceso: qué preparar antes de lanzar el bridge

Documentos legales

  • Term sheet del bridge. Una o dos páginas que resumen los términos principales. No vinculante, pero marca el terreno de juego.
  • Contrato de nota convertible o SAFE. El documento vinculante. Si usas SAFEs, puedes partir de las plantillas de Y Combinator y adaptarlas al derecho español con un abogado especializado.
  • Resolución de la junta de socios. Dependiendo de los estatutos de tu SL, puede ser necesaria una autorización del órgano de administración o de la junta para formalizar instrumentos convertibles.

Documentos financieros y operativos

  • Data room actualizado. Cuentas anuales, reporting mensual, cap table con todos los convertibles existentes, contratos clave y proyecciones financieras.
  • Modelo de cap table pro-forma. Distribución accionarial post-conversión en distintos escenarios de valoración. Fundamental para que todos los implicados comprendan la dilución real.
  • Uso de fondos (use of funds). Desglose claro de en qué se invertirá el capital y qué hitos se espera alcanzar con ese dinero.

Errores frecuentes que comprometen la operación

Levantar un bridge sin tener claro el camino hacia la siguiente ronda. Un bridge no es un parche para ganar tiempo. Es un puente hacia un objetivo concreto. Si no tienes claridad sobre qué métricas necesitas alcanzar y en qué plazo, el bridge solo retrasa el problema. Y el problema, con más dilución encima.

No avisar a los inversores existentes antes de lanzarlo. Tus inversores actuales esperan transparencia. Muchos querrán participar y pueden facilitarte el acceso a nuevos inversores. Enterarse por terceros de que estás levantando un bridge es una manera rápida de perder confianza.

Sobrevalorar el cap para minimizar la dilución a corto plazo. Un cap inflado puede hacer que el bridge no se convierta o que los inversores de la siguiente ronda exijan una renegociación. Mejor un cap realista que un bridge que no cierra.

Ignorar el impacto fiscal de la conversión. La conversión de notas o SAFEs en participaciones tiene implicaciones fiscales tanto para la sociedad como para los inversores. Consulta con un asesor fiscal antes de cerrar la estructura. Las sorpresas en este terreno salen caras.

No formalizar correctamente la exclusión del derecho de suscripción preferente. En una SL española, la emisión de participaciones nuevas activa el derecho de adquisición preferente de los socios existentes (artículo 304 de la Ley de Sociedades de Capital). Si la junta no lo aprueba correctamente, la conversión puede quedarse bloqueada.

Lo que separa un bridge bien ejecutado de uno que te genera dolores de cabeza

Una ronda bridge funciona cuando se diseña con la misma rigurosidad que una ronda priced. Los fundadores que consiguen que su bridge cumpla su función comparten tres rasgos: tienen un plan de hitos concreto, eligen el instrumento que mejor encaja con su situación legal y las preferencias de sus inversores, y mantienen una cap table limpia y comprensible para los fondos que liderarán la siguiente ronda.

Si estás planteando un bridge para tu startup tecnológica y necesitas orientación sobre la estructura, los términos o la documentación, contacta con Tangram Consulting para analizar tu caso concreto y diseñar una operación que proteja tanto a fundadores como a inversores.

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