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Cómo tributan los ingresos de un negocio online en España

Cómo tributan los ingresos de un negocio online en España

Vender por internet no te exime de pagar impuestos. Daría igual que factures desde una tienda Shopify, un marketplace, una plataforma SaaS propia o una cuenta de afiliación: si generas ingresos de forma habitual con ánimo de lucro, Hacienda quiere su parte y la Seguridad Social también. La buena noticia es que el sistema tributario español, aunque tiene fama de farragoso, sigue una lógica bastante predecible una vez entiendes las piezas que lo componen.

Esta guía recorre esas piezas: el alta como autónomo, el IRPF frente al Impuesto de Sociedades, el IVA y sus particularidades cuando vendes a otros países de la Unión Europea, los modelos que tendrás que presentar y el momento en el que constituir una sociedad empieza a tener sentido. Trabajamos a diario con emprendedores que lanzan proyectos digitales y la mayoría de los problemas fiscales que vemos nacen de no haber entendido bien estos fundamentos al principio.

Lo primero: darte de alta antes de facturar

Antes de emitir tu primera factura necesitas dos altas distintas que la gente suele confundir.

La primera es el alta censal en Hacienda, que se hace con el modelo 036 (versión completa) o el modelo 037 (versión simplificada, pensada para autónomos con una actividad sencilla y sin operaciones internacionales). Aquí declaras a qué te vas a dedicar mediante un epígrafe del IAE (Impuesto de Actividades Económicas), en qué régimen de IVA y de IRPF te encuadras, y dónde ejerces. Si planeas vender a clientes de otros países de la UE, en este mismo trámite conviene solicitar el alta en el ROI (Registro de Operadores Intracomunitarios), que te da un NIF-IVA válido para esas operaciones.

La segunda es el alta en el RETA, el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social. Desde 2023 las cuotas funcionan por un sistema de cotización por ingresos reales: eliges una base dentro del tramo que corresponde a tu previsión de rendimiento neto y pagas una cuota mensual acorde. Existe además la tarifa plana reducida para nuevos autónomos durante los primeros meses, que abarata el arranque de forma notable. Es un importe que cambia según los Presupuestos Generales del Estado, así que conviene confirmar el tramo exacto en el momento de darte de alta.

¿Tengo que darme de alta si solo gano unos pocos euros al mes?

Es la duda recurrente de quien empieza con un proyecto pequeño. La normativa exige el alta en Hacienda siempre que ejerzas una actividad económica, sin un umbral mínimo de ingresos: si facturas, te das de alta censal. En el RETA la cuestión es más matizada. La doctrina administrativa y varias sentencias han venido manejando el criterio de la habitualidad, a menudo asociado a no superar el Salario Mínimo Interprofesional anual. No es una regla escrita en piedra y la Seguridad Social puede interpretarla, de modo que operar sin alta confiando en ese límite tiene riesgo. Si tu proyecto crece, regularizar a tiempo evita sustos.

Autónomo o sociedad: no hace falta decidirlo el primer día

Mucha gente cree que montar un negocio online obliga a crear una empresa con notario y capital social. No es así. La inmensa mayoría de proyectos arrancan como autónomo (persona física), que es más barato, más rápido y con menos obligaciones contables. La sociedad limitada llega después, cuando los números lo justifican. Más abajo desarrollamos cuándo ese salto compensa.

Cómo tributa tu beneficio: IRPF para autónomos

Si operas como persona física, el beneficio de tu negocio online tributa por el IRPF dentro de la categoría de rendimientos de actividades económicas. La clave está en una palabra: beneficio. No pagas impuestos sobre lo que facturas, sino sobre lo que te queda tras restar los gastos deducibles.

El régimen habitual para un negocio digital es la estimación directa, en su modalidad normal o simplificada. En estimación directa el rendimiento neto es, a grandes rasgos, ingresos menos gastos deducibles, y sobre ese resultado se aplica la escala progresiva del IRPF.

Los tramos del IRPF y los pagos fraccionados

El IRPF es progresivo: cuanto más ganas, mayor es el tipo marginal que se aplica al último tramo de renta. La escala estatal combinada con la autonómica arranca alrededor del 19 % en los primeros euros de base liquidable y va subiendo por tramos hasta superar el 45-47 % en las rentas más altas, con variaciones según la comunidad autónoma donde residas. El tipo medio efectivo que acabas pagando suele ser bastante inferior al marginal, porque solo la parte que cae en cada tramo tributa al porcentaje de ese tramo.

Aquí entra el modelo 130, el pago fraccionado del IRPF. Hacienda no espera a la declaración de la renta del año siguiente para cobrar: cada trimestre adelantas un 20 % del rendimiento neto acumulado del año, descontando lo ya ingresado en trimestres anteriores. Esos pagos funcionan como anticipos que luego se restan en la declaración anual (el modelo 100). Hay una excepción importante: si la mayoría de tus ingresos ya soportan retención de IRPF en factura (algo frecuente cuando facturas a empresas), puedes quedar exento de presentar el 130.

Retenciones en tus facturas

Cuando un autónomo factura a una empresa o a otro profesional en España, normalmente aplica una retención de IRPF en la factura (el tipo general es del 15 %, reducido al 7 % durante los primeros años de actividad). Esa retención no es un gasto: es IRPF que tu cliente ingresa a Hacienda en tu nombre y que tú descuentas después. Si en cambio vendes a consumidores finales (un e-commerce B2C, por ejemplo), no hay retención y por eso sí te corresponde presentar el modelo 130.

El IVA en un negocio online

El IVA es un impuesto que recaudas para Hacienda, no un ingreso tuyo. Lo repercutes a tus clientes en factura, deduces el IVA que pagas en tus compras y gastos afectos a la actividad, y la diferencia la liquidas cada trimestre.

El tipo general en España es del 21 %, con tipos reducidos del 10 % y 4 % para determinados bienes y servicios. La mayoría de servicios digitales y productos de un negocio online van al 21 %, pero conviene verificar el tipo concreto de lo que vendes.

Modelo 303 y resumen anual

El modelo 303 es la autoliquidación trimestral del IVA: declaras el IVA repercutido a tus clientes, restas el IVA soportado deducible y pagas (o compensas) la diferencia. Al cerrar el año presentas el modelo 390, un resumen anual informativo que recapitula todas las operaciones de IVA del ejercicio.

Trabaja con orden desde el principio. El IVA repercutido no es dinero tuyo aunque entre en tu cuenta; reservarlo en mente (o en una cuenta aparte) evita el clásico apuro de fin de trimestre.

Ventas a la UE y la ventanilla única (OSS)

Aquí es donde un negocio online se complica respecto a uno local, porque internet vende sin fronteras. La regla varía según a quién y qué vendas.

Si vendes a empresas de otros países de la UE (B2B) y ambas partes estáis dadas de alta en el ROI con NIF-IVA válido, la operación suele ir sin IVA por el mecanismo de inversión del sujeto pasivo, y la informas en el modelo 349 (declaración recapitulativa de operaciones intracomunitarias).

Si vendes a consumidores finales de otros países de la UE (B2C) —productos físicos enviados a particulares o servicios digitales como cursos, software o suscripciones— entra en juego el régimen de ventanilla única (OSS). Una vez superas el umbral común de 10.000 euros anuales en ventas a distancia intracomunitarias, debes repercutir el IVA del país del cliente, no el español. El OSS te evita tener que registrarte en cada país: declaras todo ese IVA de forma centralizada con el modelo 369 en España, y Hacienda lo redistribuye a las administraciones correspondientes. Para servicios digitales a particulares de la UE este régimen es prácticamente obligatorio desde el primer euro en la práctica, así que merece atención temprana.

Las ventas a clientes de fuera de la UE siguen reglas distintas (exportaciones), que conviene revisar caso por caso con tu asesor.

Tabla resumen de modelos tributarios

ModeloQué esPeriodicidad
036 / 037Alta, modificación o baja censal en Hacienda (declaración de actividad y régimen)Puntual, al iniciar o cambiar la actividad
130Pago fraccionado del IRPF (anticipo del 20 % del rendimiento neto)Trimestral
303Autoliquidación del IVA (repercutido menos soportado)Trimestral
390Resumen anual informativo del IVAAnual
349Declaración recapitulativa de operaciones intracomunitariasMensual, trimestral o anual según volumen
369Liquidación del IVA por ventanilla única (OSS) para ventas a particulares de la UETrimestral
100Declaración anual de la renta (IRPF) de la persona físicaAnual
200Declaración anual del Impuesto de Sociedades (si operas como SL)Anual
347Declaración informativa de operaciones con terceros superiores a 3.005,06 €Anual

Gastos deducibles: lo que sí puedes restar

Pagar menos impuestos de forma legal pasa por deducir bien. Un gasto es deducible si está vinculado a la actividad, justificado con factura (no basta un ticket en muchos casos) y registrado en tu contabilidad. En un negocio online, los más habituales son:

  • Hosting, dominios, licencias de software y herramientas SaaS.
  • Comisiones de pasarelas de pago y marketplaces.
  • Publicidad online y servicios de marketing.
  • Equipos informáticos y su amortización.
  • Servicios profesionales: diseño, desarrollo, asesoría, gestoría.
  • Cuota de autónomos del RETA.
  • Suministros de la vivienda afecta (luz, internet, agua) si trabajas desde casa, con porcentajes y reglas concretas.

La factura debe estar a tu nombre o al de tu sociedad y reflejar tu NIF. Guarda toda la documentación: Hacienda puede requerir justificantes de ejercicios anteriores durante el plazo de prescripción.

Facturación correcta

Una factura válida en España incluye numeración correlativa, fecha, tus datos fiscales y los del cliente, descripción de la operación, base imponible, tipo y cuota de IVA, retención de IRPF cuando proceda y el total. Para ventas intracomunitarias hay que reflejar los NIF-IVA de ambas partes y la mención correspondiente a la exención o inversión del sujeto pasivo.

Conviene anticiparse al despliegue de la facturación electrónica y los sistemas de registro tipo Verifactu, que están cambiando la forma en que los autónomos y empresas emiten y conservan sus facturas. Trabajar ya con un software de facturación que cumpla los requisitos te ahorrará migraciones a contrarreloj.

Cuándo conviene constituir una SL

El IRPF es progresivo; el Impuesto de Sociedades tiene un tipo general del 25 %, con un tipo reducido del 15 % para entidades de nueva creación durante los dos primeros ejercicios con base positiva. La comparación directa de tipos engaña, porque en una SL el dinero pertenece a la sociedad y sacarlo a tu bolsillo (vía nómina o dividendos) genera tributación adicional. Aun así, hay un punto a partir del cual la sociedad sale a cuenta.

Como orientación, el salto a SL suele plantearse cuando:

  • El beneficio anual estabilizado es alto y sostenido (a menudo se habla de cifras a partir de los 40.000-60.000 euros de rendimiento neto, aunque depende mucho del caso) y el tipo medio del IRPF empieza a superar al del Impuesto de Sociedades.
  • Buscas limitar la responsabilidad patrimonial: en una SL respondes, en general, con el capital aportado y no con tu patrimonio personal.
  • Quieres dar entrada a socios o inversores, algo difícil de articular como autónomo.
  • Tu marca necesita proyectar solidez ante clientes grandes o partners internacionales.

A cambio, la SL conlleva más obligaciones: contabilidad mercantil, cuentas anuales en el Registro Mercantil, mayor coste de gestoría y trámites de constitución. No es un paso trivial y rara vez tiene sentido el primer año de un proyecto.

Calendario y orden: la disciplina que evita disgustos

La mayoría de los modelos trimestrales (130, 303, 349 en su caso, 369) se presentan en los primeros veinte días naturales de abril, julio, octubre y enero, salvo plazos especiales. Los resúmenes anuales y la renta tienen su propia ventana. Apuntar estas fechas y reservar el dinero de IVA y de los pagos fraccionados a medida que cobras es la diferencia entre llevar el negocio con tranquilidad o ir apagando fuegos cada trimestre.

Llevar la contabilidad al día, conciliar los cobros de tus pasarelas y plataformas, y conservar las facturas ordenadas no es burocracia estéril: es lo que te permite deducir todo lo que te corresponde y responder sin sobresaltos ante una comprobación.

Aviso importante

Este artículo ofrece información general con fines divulgativos y no constituye asesoramiento fiscal, contable ni jurídico. La normativa tributaria cambia con frecuencia, los tipos y umbrales se actualizan en los Presupuestos Generales del Estado y cada situación tiene matices propios. Antes de tomar decisiones, confirma siempre tu caso concreto con una gestoría o un asesor fiscal colegiado.

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