Cuánto cuesta una web corporativa para una pyme industrial
Cuánto cuesta una web corporativa para una pyme industrial en 2026
Si fabricas componentes, maquinaria o consumibles técnicos y estás pidiendo presupuestos para renovar la web, te habrás encontrado con lo de siempre: una horquilla que va de 800 € a 25.000 € y nadie te explica por qué. Es desconcertante, y normal que lo sea. La diferencia no está en el "diseño", está en lo que la web tiene que hacer por tu negocio: enseñar un catálogo técnico, hablar varios idiomas para tus clientes de exportación, conectarse con tu ERP o dar acceso privado a distribuidores.
Vamos a poner cifras concretas para el mercado español en 2026, qué incluye realmente cada rango y, sobre todo, qué preguntas hacer para no pagar de más ni quedarte corto. Llevo años cotizando proyectos para pymes industriales y casi todos los errores caros vienen de no aclarar el alcance antes de firmar.
Qué estás pagando realmente cuando contratas una web
El precio de una web corporativa no es el precio de "unas páginas bonitas". Pagas por varias cosas que conviene separar mentalmente:
- Estrategia y arquitectura. Cómo se organiza la información, qué buscan tus clientes y cómo encuentran lo que ofreces. En industrial esto pesa mucho: un comprador técnico no navega como un consumidor.
- Diseño y experiencia. No es decoración. Es que un jefe de compras encuentre la ficha del producto, el certificado o el contacto comercial en dos clics.
- Desarrollo. El trabajo que convierte el diseño en algo que funciona, carga rápido y se puede actualizar sin llamar a nadie.
- Contenido. Textos, fotos de producto, fichas técnicas, traducciones. Es lo que más se subestima y lo que más retrasa los proyectos.
- Migración e integraciones. Pasar lo que ya tienes y conectar con tus sistemas (ERP, PIM, correo, CRM).
- Mantenimiento y soporte posteriores. La web no termina el día que se publica.
Cuando un presupuesto es sospechosamente barato, casi siempre es porque alguno de estos bloques no está incluido y aparecerá más tarde como "extra".
Rangos de precio reales en España para 2026
Estas horquillas reflejan lo que cobran agencias serias y freelances solventes en España, con IVA aparte (recuerda sumar el 21 %). No son tarifas de marketplace internacional ni de plantilla genérica.
Web institucional sencilla: 1.500 – 3.500 €
Una web de presencia: quién sois, qué hacéis, gama de productos a grandes rasgos y un formulario de contacto. Cinco o seis páginas, diseño a partir de una plantilla bien adaptada, un idioma. Sirve para el fabricante que solo quiere existir en internet con dignidad y que le encuentren por el nombre.
Es una opción honesta para empezar, pero se queda corta en cuanto necesitas mostrar un catálogo de cierto tamaño o vender fuera de España.
Web corporativa a medida: 4.000 – 9.000 €
Aquí ya hablamos de un proyecto pensado para tu empresa. Diseño propio alineado con tu marca, estructura de secciones por familias de producto o sectores de aplicación, página de cada línea de producto con sus características, blog o sala de prensa, y una base SEO decente para posicionar por las búsquedas de tu sector. Suele incluir un idioma principal y la posibilidad de añadir más después.
Es el rango donde caen la mayoría de fabricantes que venden a nivel nacional y quieren transmitir solvencia frente a la competencia. Un comprador que compara tres proveedores se queda con el que parece más serio, y la web es la primera impresión.
Web corporativa con catálogo técnico, multiidioma e integraciones: 9.000 – 20.000 € (y más)
El proyecto completo para una pyme industrial exportadora o con catálogo amplio. Incluye un catálogo de productos navegable y filtrable por características técnicas (potencia, material, dimensiones, norma que cumple), fichas con descargas de PDF, fotos y planos, varios idiomas gestionados de verdad (no traducción automática), y normalmente alguna integración: sincronizar productos desde el ERP o el PIM, área privada de distribuidores o conexión con el sistema de tarifas.
Por encima de 20.000 € entramos en proyectos con configuradores de producto, presupuestador online, portal B2B con precios personalizados por cliente o sincronización en tiempo real con producción. No es para todo el mundo, pero para un fabricante con red de distribuidores puede pagarse solo en pocos meses.
Qué mueve el precio en una pyme industrial
Dos webs "corporativas" pueden costar el triple una que otra por motivos que, en industrial, son casi siempre los mismos.
El catálogo de productos técnicos
No es lo mismo enseñar 12 servicios que estructurar 400 referencias con sus variantes. Cuanto más rico es el catálogo —filtros por atributo, comparador, agrupación por familias, fichas con tablas de especificaciones— más trabajo de modelado de datos hay detrás. Aquí es donde un gestor de contenidos potente marca la diferencia: Drupal está especialmente bien preparado para catálogos técnicos con muchos campos estructurados, taxonomías y filtros, y por eso aparece tanto en proyectos industriales serios.
Las fichas y la documentación
Un fabricante vive de sus fichas técnicas, certificados, declaraciones de prestaciones y manuales. Que cada producto tenga sus descargas, que se puedan actualizar sin tocar código y que estén bien indexadas para que Google las muestre cuando un ingeniero busca "tu producto + ficha técnica" es trabajo real que se nota en el presupuesto.
El multiidioma para exportación
Si vendes fuera o aspiras a hacerlo, la web tiene que hablar el idioma de tus clientes. Y multiidioma de verdad no es un botoncito de traducción automática: es una estructura donde cada idioma tiene sus URLs, su SEO y sus textos revisados por alguien que sepa del sector. Cada idioma añadido suele suponer entre un 15 % y un 30 % sobre la base, según el volumen de contenido. Para quien hace ferias internacionales del sector —una Hannover Messe, una BIEMH— tener la web en inglés y alemán bien hecha es lo que convierte el contacto de feria en una visita posterior que pide presupuesto.
La integración con el ERP y otros sistemas
Que la web tire de los datos de tu ERP (referencias, stock, descripciones, tarifas) evita el doble trabajo de mantener todo a mano. Es una de las inversiones que más se rentabiliza, pero también de las que más sube el coste, porque depende de qué ERP uses y de si tiene una API decente o hay que improvisar puentes. Pídele siempre al proveedor que evalúe esto antes de cerrar precio.
La zona privada de distribuidores
Un área con acceso restringido donde tus distribuidores consultan tarifas, descargan material comercial, ven disponibilidad o cursan pedidos es un módulo completo en sí mismo: gestión de usuarios, permisos, contenido por niveles. Suma trabajo, pero para muchos fabricantes es justo lo que justifica renovar la web.
Agencia o freelance: cuándo conviene cada uno
No hay una respuesta universal, depende del tamaño del proyecto y de cuánto riesgo puedas asumir.
Un freelance bueno te saldrá más económico (un proyecto que una agencia cobra a 8.000 € quizá te lo hace por 4.500–6.000 €), trabajarás directo con quien teclea y suele ser ágil. El riesgo: si se pone enfermo, cambia de trabajo o desaparece, te quedas sin soporte y a veces sin acceso claro a tu propia web. Para una web institucional o corporativa sencilla es una opción perfectamente válida si la persona es solvente y te deja todo documentado.
Una agencia cuesta más porque detrás hay un equipo —diseño, desarrollo, contenido, SEO— y continuidad: si alguien se va, el proyecto sigue. Para un proyecto con catálogo técnico, integraciones y multiidioma, esa estructura es lo que hace que se entregue a tiempo y que dentro de tres años todavía tengas a quién llamar. La pega es que un mal partner también puede ser caro y lento, así que la elección concreta importa más que la etiqueta.
Una regla práctica: cuanto más crítica sea la web para tu venta y más piezas técnicas tenga (ERP, B2B, varios idiomas), más peso debería tener la continuidad y el equipo frente al precio puro.
Qué pedir en un presupuesto y señales de alarma
Un buen presupuesto industrial debería dejar claro, por escrito:
- Alcance exacto: número de plantillas de página, idiomas, si el catálogo entra y cuántas referencias, qué integraciones.
- Quién carga el contenido y las traducciones, y si está presupuestado o lo haces tú.
- Tecnología y propiedad: con qué se construye, y que el código, los accesos y el dominio quedan a tu nombre. Esto es innegociable.
- Plazos y fases, con hitos de pago ligados a entregas.
- Qué pasa después: garantía, soporte y mantenimiento.
Desconfía si ves alguna de estas señales: un precio cerrado sin haber preguntado por tu catálogo ni tus sistemas; "todo incluido" sin detallar nada; que no te aclaren de quién es el dominio o el código; traducción automática vendida como multiidioma profesional; o presupuestos sin ninguna fase de pruebas antes de publicar. Y cuidado con quien promete posicionamiento número uno garantizado: eso no se garantiza, y quien lo promete está vendiendo humo.
El coste de mantenimiento anual
La web no se acaba el día que se lanza. El mantenimiento cubre actualizaciones de seguridad, copias de respaldo, pequeños cambios, monitorización y soporte cuando algo falla. En 2026 los rangos habituales en España son:
- Mantenimiento técnico básico: 40 – 120 €/mes para una web corporativa estándar (actualizaciones, backups, seguridad, soporte por incidencias).
- Bolsas de horas mensuales: a partir de 150 – 400 €/mes si además quieres cambios continuos de contenido, nuevas fichas, campañas o evolución de funcionalidades.
- Hosting específico para una web con catálogo y tráfico de cierto volumen: 200 – 600 €/año, según recursos.
Presupuestar cero en mantenimiento es la forma más rápida de que en dos años la web esté desactualizada, lenta y vulnerable. Cuéntalo desde el principio como un gasto recurrente, igual que el seguro de la nave.
Por qué invertir: el retorno en una pyme industrial
Para un fabricante, la web no es un escaparate decorativo, es una herramienta comercial. El comprador técnico investiga online antes de contactar: compara proveedores, descarga fichas, mira si la empresa parece fiable. Si tu web transmite que sois serios y le pone fácil encontrar lo que necesita, llegas a la conversación comercial con ventaja. Si parece de hace diez años, ya partes por detrás aunque tu producto sea mejor.
Una web bien planteada baja la carga del equipo comercial (responde dudas que antes iban por teléfono), capta contactos de los mercados de exportación que pisas en ferias, y posiciona tus productos en las búsquedas técnicas de tu sector. Frente a un proyecto de 8.000 o 12.000 €, basta con que cierre uno o dos pedidos al año que de otro modo se habrían ido a la competencia para que se haya pagado.
La decisión inteligente no es elegir lo más barato ni lo más caro, sino ajustar la inversión a lo que tu negocio necesita de verdad: si exportas, paga el multiidioma bien hecho; si tienes catálogo amplio, paga el catálogo estructurado; si tu fuerza son los distribuidores, paga el área privada.
Si quieres una cifra real para tu caso en lugar de una horquilla genérica, cuéntanos tu catálogo y tus mercados y te preparamos una estimación sin compromiso adaptada a tu empresa industrial. Con saber cuántas referencias manejas, en qué idiomas vendes y si necesitas conectar con tu ERP, podemos darte un rango ajustado y explicarte el porqué de cada partida.