Errores legales al crear una startup en España
Errores legales más comunes al crear una startup en España y cómo evitarlos
Llevo años acompañando a fundadores en sus primeros pasos, y casi siempre la conversación empieza igual: "necesitamos cerrar esto rápido para volver al producto". Lo entiendo. Pero también he visto cómo esa prisa, año y medio después, se convierte en una reunión muy incómoda con un fondo que ha encontrado tres bombas enterradas durante la due diligence. Los errores legales más comunes al crear una startup en España y cómo evitarlos no son material de manual: son cicatrices reales que se pueden ahorrar con dos tardes de trabajo bien hechas al principio.
Constituir una sociedad ahora es más barato y rápido que hace una década. La Ley de Startups de 2022, la rebaja del capital mínimo de la SL y un ecosistema más maduro lo confirman. Lo que no ha cambiado es que los problemas jurídicos casi nunca explotan el día que se generan. Aparecen meses o años después, cuando la empresa ya tiene clientes, nómina y un inversor mirando con lupa. Y entonces salen carísimos.
El pacto de socios que nadie firma hasta que es demasiado tarde
Si tuviera que quedarme con un único consejo, sería este. He visto a un founder técnico ceder el 50% de su empresa porque no acordó por escrito un vesting con su cofundador, que terminó marchándose a los cuatro meses con esa misma participación intacta. No es un caso raro; es un clásico.
Mientras el proyecto va bien, el acuerdo verbal entre dos amigos se sostiene. El día que aparece una discrepancia seria —y aparece, siempre—, no hay marco al que agarrarse y cualquier desacuerdo operativo se convierte en una crisis existencial para la sociedad.
Un pacto de socios decente cubre, como mínimo:
- Reparto y vesting: un calendario de consolidación de cuatro años con cliff de uno evita que quien se baja a los tres meses se lleve lo mismo que quien aguanta hasta la Serie A.
- Dedicación y exclusividad: si los socios están a tiempo completo, qué proyectos paralelos se permiten y qué pasa si alguien baja el pie del acelerador.
- Toma de decisiones: qué requiere unanimidad, qué mayoría cualificada y qué mayoría simple. Financiación, contratación de directivos y cambios de modelo de negocio suelen pedir consenso.
- Cláusulas de salida: drag-along, tag-along, derecho de adquisición preferente y un mecanismo claro de valoración si alguien se va o hay que sacarlo.
- No competencia y confidencialidad: para que un exsocio no se lleve el know-how a un proyecto rival al mes siguiente.
Redactar este documento con un abogado especializado en startups cuesta entre 1.500 y 4.000 euros. No tenerlo, en el peor escenario, cuesta la empresa entera.
Elegir mal la forma jurídica al arrancar
No todas las figuras encajan en una startup, y aquí veo tres patrones que se repiten.
Empezar como autónomo cuando el proyecto pide sociedad
Darse de alta como autónomo es tentador: barato, rápido, sin notario. El problema viene si el proyecto tiene socios, va a buscar inversión o asume riesgos serios. Responsabilidad patrimonial ilimitada, dificultad para meter capital de terceros y una imagen menos profesional ante clientes corporativos. Si vas en serio, constituye una SL desde el inicio.
Ignorar la Ley de Startups pudiendo acogerte
La Ley 28/2022 de Fomento del Ecosistema de Empresas Emergentes existe, y trae beneficios concretos: tipo reducido del 15 % en el Impuesto de Sociedades durante cuatro ejercicios, exención ampliada de stock options hasta 50.000 euros anuales, y aplazamiento de deudas tributarias sin garantías ni intereses. Cumplir los requisitos y no pedir la certificación es regalar dinero. Me sigue sorprendiendo la frecuencia con la que ocurre.
Estatutos genéricos copiados de una plantilla
Los estatutos son el reglamento interno de tu empresa. Coger el modelo estándar de una gestoría generalista, sin pensar en futuras clases de participaciones, prestaciones accesorias o cláusulas de transmisión adaptadas a una ronda, te obliga a modificarlos cuando llega el inversor. Y modificar estatutos a contrarreloj, con un term sheet encima de la mesa, es una situación que prefieres evitar.
Propiedad intelectual: el activo más valioso, el peor cuidado
En startups tecnológicas, la PI suele ser el activo principal. También es de lo peor gestionado en fase temprana.
No ceder formalmente la PI a la sociedad
Si los fundadores escriben código, diseñan o crean contenido antes de constituir la SL, esa propiedad intelectual es suya como personas físicas, no de la empresa. Hay que formalizar la cesión de derechos mediante contrato específico una vez constituida la sociedad. Lo mismo aplica a cada freelance, becario o empleado: sin cláusula de cesión en el contrato, lo que crean puede pertenecerles a ellos. Imagina explicarle eso a un VC durante la due diligence.
No registrar la marca
Nombre, logo y signos distintivos al registro en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). Una clase nacional ronda los 150 euros online. No hacerlo te expone a que un tercero registre tu marca y te obligue a cambiar de nombre cuando ya tienes tracción y notoriedad. Reconstruir branding después de seis meses es un proyecto que ningún equipo quiere asumir.
Usar open source sin mirar la licencia
Integrar bibliotecas con licencias copyleft restrictivas (tipo GPL) en un SaaS propietario puede obligarte a liberar tu código fuente. Auditar las licencias del stack antes de lanzar no es paranoia jurídica: es higiene técnica básica.
Los primeros empleados son el momento más resbaladizo
Contratar al primer equipo marca precedentes que luego cuesta corregir. Tres errores que veo una y otra vez:
Falso autónomo para "ahorrar costes"
La tentación está ahí, lo entiendo. También está la Inspección de Trabajo, que ha apretado mucho en este frente. Las consecuencias incluyen pago retroactivo de cotizaciones con recargo, sanciones que pueden llegar a 225.000 euros en reincidencia y la regularización automática del contrato como indefinido.
Los indicios de relación laboral encubierta son bastante objetivos: jornada fija, herramientas de la empresa, integración en la estructura, dependencia económica de un único cliente y ausencia de organización propia del trabajo. Si tu "freelance" cumple cuatro de los cinco, no es freelance.
NDAs y no competencia mal planteados
Cualquier persona con acceso a información sensible —código fuente, base de clientes, hoja de ruta comercial— debería firmar un NDA al incorporarse. Cuidado con las cláusulas de no competencia postcontractual: en España requieren compensación económica adecuada para ser válidas. Sin ese diseño, el papel no sirve.
Planes de stock options improvisados
Las stock options son una de las pocas armas reales para atraer talento cuando no puedes pagar salarios de gran cuenta. Un plan mal diseñado, sin embargo, genera problemas fiscales al empleado, conflictos societarios y, en algunos casos, bloquea una ronda. Vesting, condiciones de ejercicio, tratamiento fiscal y escenarios de salida deben estar pensados antes de prometer nada a nadie.
RGPD: la sanción que puede ser letal para una startup
Con el RGPD y la LOPDGDD plenamente en vigor, cualquier startup que trate datos personales tiene obligaciones. O sea, prácticamente todas. Los fallos recurrentes:
- No nombrar Delegado de Protección de Datos (DPO) cuando es obligatorio (tratamiento a gran escala de datos sensibles o monitorización sistemática).
- Política de privacidad copiada de internet que no refleja los tratamientos reales de la empresa.
- No firmar contratos de encargado de tratamiento con proveedores que acceden a datos (hosting, CRM, herramientas de email).
- Transferencias internacionales sin garantías, algo especialmente relevante con servicios cloud que tienen servidores fuera del Espacio Económico Europeo.
Las sanciones de la AEPD pueden llegar a 20 millones de euros o el 4 % de la facturación global. Una multa que para un grupo cotizado es un titular molesto, para una startup en seed es la liquidación.
La due diligence revela lo que no quisiste mirar
Buena parte de los errores de los que hablo afloran cuando llega un fondo. La due diligence de un VC es minuciosa, y cualquier irregularidad enfría el deal o lo tumba. Los hallazgos que más se repiten:
- Participaciones que no coinciden con lo pactado verbalmente entre fundadores.
- PI desarrollada por terceros sin cesión formalizada.
- Contratos laborales irregulares o falsos autónomos.
- Incumplimientos fiscales o de Seguridad Social.
- Estatutos sociales que dificultan la entrada de nuevos socios.
Preparar la empresa para una ronda no cuesta una fortuna, pero exige asesoramiento especializado en los trámites legales para crear una startup desde el principio. La diferencia entre cerrar una ronda en seis semanas o en seis meses suele estar en estos detalles aparentemente menores.
Cómo construir una base legal sólida desde el día uno
La prevención no es gasto; es póliza. Lo que recomiendo a todo fundador que empieza:
- Firmar el pacto de socios antes o a la vez que se constituye la sociedad.
- Constituir con estatutos adaptados a una startup tecnológica, no con plantilla genérica.
- Solicitar la certificación como empresa emergente bajo la Ley de Startups si cumples los requisitos.
- Formalizar la cesión de PI de fundadores y colaboradores a la sociedad.
- Registrar la marca en la OEPM.
- Implementar un programa de cumplimiento de protección de datos desde el diseño del producto.
- Diseñar contratos laborales y NDAs ajustados a cada incorporación.
Si estás montando tu startup y quieres revisar que esta base esté bien atada antes de pisar el acelerador, en Tangram Consulting trabajamos contigo punto por punto. Agendemos una primera llamada sin compromiso.
Lo que vale la pena dejar atado antes de empezar
Los errores legales en startups rara vez vienen de la negligencia. Vienen de la prisa y de creer que lo jurídico se puede aparcar hasta que haga falta. La experiencia me dice lo contrario: cuando hace falta, ya es tarde y siempre es más caro.
Emprender en España con los deberes hechos no es solo cuestión de evitar sustos. Es lo que te permite mirar a un inversor a la cara, contratar al siguiente perfil clave sin renegociar tres semanas y dormir tranquilo mientras la empresa crece. Que es, al final, para lo que montaste todo esto.