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Qué necesitas para desarrollar una app de finanzas personales

Crear una app de finanzas personales es técnicamente asequible, pero el proyecto se decide en un punto legal: si quieres que la app lea automáticamente los movimientos bancarios del usuario, necesitas estar registrado como proveedor de servicios de información sobre cuentas ante el Banco de España o apoyarte en un agregador que ya lo esté. Ese detalle cambia el coste, el plazo y hasta si el proyecto es viable para ti. Todo lo demás (categorizar gastos, presupuestos, avisos, gráficas) es desarrollo normal. Aquí tienes cómo se plantea un proyecto así de principio a fin.

Decide primero qué tipo de app de finanzas vas a hacer

Bajo la etiqueta «app de finanzas personales» caben tres productos con costes muy distintos:

  • Registro manual. El usuario apunta sus gastos, o los importa desde un fichero que descarga del banco. No hay conexión bancaria, no hay licencia, no hay regulación financiera. Es la vía para validar la idea.
  • Agregación bancaria. La app se conecta a las cuentas del usuario y trae los movimientos sola. Es lo que la mayoría de gente espera hoy, y es la que entra de lleno en la normativa de servicios de pago.
  • Finanzas con producto financiero. Además de informar, la app ofrece inversión, crédito, seguros o pagos. Aquí hay supervisión adicional (CNMV, Banco de España o DGSFP según el producto) y ya no hablamos de un proyecto de software, sino de montar una entidad regulada.

Mi recomendación práctica: empieza por la primera y diseña para la segunda. Lanza con importación de ficheros y categorización, comprueba que la gente la usa más de un mes, y solo entonces asume el coste de la agregación.

De dónde salen los datos bancarios: PSD2 en lenguaje llano

Esta es la parte que hay que entender bien. La directiva europea de servicios de pago, conocida como PSD2 e incorporada en España por el Real Decreto-ley 19/2018, obligó a los bancos a abrir sus datos mediante interfaces técnicas a terceros autorizados, siempre con consentimiento explícito del cliente.

La figura que te interesa se llama proveedor de servicios de información sobre cuentas (AISP, por sus siglas en inglés): puede leer los movimientos y saldos, pero no mover dinero. En España, la autoridad de registro es el Banco de España. Tienes dos caminos:

  1. Registrarte tú como AISP. Es la figura más ligera del paquete PSD2, sin exigencia de capital inicial, pero con requisitos serios: programa de actividades, gobernanza, medidas de seguridad, plan de protección de datos, prevención de blanqueo y, de forma destacada, un seguro de responsabilidad civil profesional. El plazo legal de resolución es de tres meses, aunque en la práctica los expedientes tardan bastante más. No es un trámite para hacer en paralelo al desarrollo: es un proyecto en sí mismo.
  2. Usar un agregador ya autorizado. Contratas a una entidad que ya tiene la licencia y consumes su API. Empiezas en semanas, no en meses, a cambio de una cuota por usuario o por consulta. Es lo que hace la mayoría de proyectos que no son bancos.

Para una pyme o un emprendedor, la segunda opción es casi siempre la correcta. Si el producto funciona y el coste por usuario del agregador empieza a pesar, entonces tiene sentido plantearse la licencia propia.

La categorización: donde se gana o se pierde el usuario

Un usuario abre la app, ve sus movimientos y juzga el producto en un minuto por una sola cosa: si las categorías están bien puestas. Si su nómina aparece como «otros» y el recibo de la luz como «ocio», desinstala.

Cómo se resuelve, por orden de coste:

  • Reglas sobre el concepto del movimiento. Las cadenas de texto de los cargos son bastante repetitivas. Un buen diccionario de reglas resuelve la mayor parte del volumen y es barato de mantener.
  • Aprendizaje de las correcciones del usuario. Si alguien recategoriza un comercio una vez, la app no debe volver a equivocarse con ese comercio. Es lo que más percibe el usuario y cuesta poco.
  • Modelos de clasificación. Tienen sentido cuando ya tienes volumen. Antes de eso son un gasto sin retorno.

Y una decisión de producto importante: detectar los gastos recurrentes. Avisar de que una suscripción ha subido de precio o de que hay un cargo que llevaba tres meses sin aparecer es la funcionalidad que más se comparte y más fideliza.

Qué puedes prometer y qué no

Aquí hay una línea que conviene no pisar. Informar, mostrar, comparar y avisar es análisis de datos. Recomendar un producto financiero concreto es asesoramiento, y eso está reservado a entidades autorizadas y supervisadas.

En términos prácticos: puedes decirle al usuario «este mes has gastado un 20 % más que el anterior en esta categoría» o «tienes tres suscripciones que no has usado». No puedes decirle «invierte en este fondo» ni «cámbiate a esta hipoteca» sin la autorización que corresponda. Si tu modelo de negocio pasa por recomendar productos de terceros a cambio de comisión, consúltalo con un abogado especializado antes de escribir una línea de código: condiciona el diseño entero de la app.

Seguridad: los cinco puntos que no son negociables

Una app de finanzas concentra información extraordinariamente sensible. Si algo falla aquí, no hay producto que salvar:

  1. Nunca guardes las credenciales bancarias del usuario. Con PSD2 no hace falta: la autenticación ocurre en el entorno del banco o del agregador autorizado. Una app que pide usuario y contraseña del banco para guardarlos es un problema legal y de seguridad.
  2. Acceso a la app con biometría (huella o reconocimiento facial) usando el almacén seguro del dispositivo, con código de respaldo.
  3. Cifrado en tránsito y en reposo, y ningún dato financiero en registros de errores ni en servicios de analítica de terceros.
  4. Minimiza lo que almacenas. Si no necesitas el histórico completo en tu servidor, no lo guardes. El RGPD exige minimización, y cada dato que no tienes es un dato que no te pueden robar.
  5. Borrado de cuenta real y accesible. Tanto la normativa de protección de datos como las políticas de las tiendas de aplicaciones lo exigen: el usuario debe poder eliminar su cuenta y sus datos.

Añade una auditoría de seguridad antes de publicar. En un producto financiero no es un lujo: es el requisito mínimo para dormir tranquilo.

Cómo se gana dinero con una app así

Las finanzas personales tienen un problema conocido: el usuario espera que sea gratis. Los modelos que funcionan en el mercado español son cuatro: suscripción con funcionalidades avanzadas (previsiones, exportación, varios usuarios del mismo hogar); versión para autónomos y pymes, que sí pagan porque les ahorra trabajo contable; acuerdos con entidades para ofrecer el producto a sus clientes, un modelo B2B2C que evita tener que captar usuario a usuario; y comisión por intermediación, que como hemos visto tiene implicaciones regulatorias.

Si me preguntas por el camino con menos fricción para un proyecto nuevo en España, es el segundo: el autónomo que necesita separar gastos personales de profesionales tiene un dolor concreto y una disposición a pagar real.

Qué cuesta y cuánto tarda

AlcanceQué incluyeRango orientativo (sin IVA)
Versión web o PWA básicaRegistro manual o importación, categorías, gráficas4.000 – 9.000 €
MVP multiplataformaiOS y Android, login, avisos y agregación con un proveedor9.000 – 20.000 €
App completaVarias entidades, presupuestos, suscripciones, panel y biometría20.000 – 50.000 €

Plazos habituales: de dos a tres meses la versión básica, de tres a cinco un MVP multiplataforma y de cinco a nueve una app completa. Y no olvides lo recurrente, que en este tipo de producto pesa más que en otros: el mantenimiento anual se sitúa habitualmente entre el 15 % y el 25 % del coste de desarrollo, a lo que se suman la cuota del agregador por usuario o consulta, la infraestructura y las cuotas de las tiendas, que según las condiciones publicadas por los fabricantes son 99 dólares al año en el programa de Apple y un pago único de 25 dólares en Google Play.

En resumen: valida a mano antes de pagar la agregación

El orden correcto es: lanza una versión con importación manual, comprueba que la gente vuelve al mes siguiente, decide entonces si contratas un agregador autorizado, y deja la licencia propia para cuando el volumen la justifique. El error habitual es al revés: gastarse el presupuesto entero en la conexión bancaria para descubrir después que la categorización era mala y nadie usaba la app.

Si tienes una idea de producto financiero y quieres saber por dónde empezar sin gastar de más, cuéntanosla y te decimos qué alcance tiene sentido para la primera versión: en una conversación se ve claro qué parte hay que validar antes de desarrollar.

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