Checklist antes de lanzar tu web corporativa
Lanzar la web de tu empresa se parece más a botar un barco que a pulsar un interruptor: si algo falla, lo hace en público y a veces con clientes mirando. La emoción de ver el sitio en marcha empuja a saltarse comprobaciones que luego pasan factura, desde un formulario que nunca envió un solo email hasta un aviso legal ausente que acaba en una sanción. Este checklist recoge los 20 puntos que revisamos antes de dar el "go" en cualquier proyecto, ordenados por bloques para que no se te escape ninguno.
Contenido y mensaje: que la web diga lo que tiene que decir
Antes de mirar el código conviene mirar las palabras. Una página impecable a nivel técnico pero con textos genéricos no convierte visitas en clientes. Repasa que cada página de servicio explique el problema que resuelves y a quién te diriges, y no solo una lista de características.
- 1. Textos revisados y sin marcador de posición. Elimina cualquier "Lorem ipsum", "texto de ejemplo" o teléfono ficticio. Es más habitual de lo que parece que un lanzamiento arrastre un placeholder en el pie de página.
- 2. Ortografía y coherencia de tono. Una segunda lectura, idealmente ajena a quien redactó, caza erratas y frases a medias. Si hablas de tú al cliente en la home, no lo trates de usted en el formulario.
- 3. Llamadas a la acción claras. Cada página importante debe tener un siguiente paso evidente: pedir presupuesto, reservar una llamada, descargar un caso de éxito. Sin CTA, la mejor visita se marcha sin dejar rastro.
- 4. Datos de contacto correctos y visibles. Teléfono, email y, si procede, dirección física. Comprueba que el número esté pinchable en móvil y que el email no sea uno que nadie consulta.
Aspecto técnico y SEO: que Google y los navegadores te entiendan
Un sitio nuevo parte de cero en buscadores, así que las bases técnicas marcan la diferencia entre aparecer en unas semanas o tardar meses. Aquí es donde más lanzamientos precipitados fallan, porque los problemas no se ven a simple vista.
- 5. Etiquetas title y meta description únicas. Cada URL con su título y su descripción propios. Duplicarlos en 40 páginas es señal inequívoca de web sin terminar y penaliza la indexación.
- 6. Estructura de encabezados correcta. Un solo H1 por página y una jerarquía lógica de H2 y H3. Ayuda tanto a Google como a quien usa lector de pantalla.
- 7. Imágenes optimizadas y con texto alternativo. Nada de subir fotos de 4 MB directas de la cámara. Formatos modernos como WebP, compresión razonable y un alt descriptivo en cada imagen relevante.
- 8. Sitemap XML y robots.txt. Genera el sitemap, envíalo a Google Search Console y asegúrate de que el robots.txt no bloquea por error todo el sitio. Este último punto ha tumbado el SEO de más de una web recién migrada.
- 9. Sin "noindex" olvidado del entorno de pruebas. Muchos sitios se desarrollan bloqueados a buscadores para no indexar el borrador. Si ese noindex viaja a producción, tu web será invisible. Revísalo página por página.
- 10. Redirecciones 301 si venías de otra web. Si sustituyes un sitio anterior, mapea las URLs antiguas a las nuevas con redirecciones permanentes. Perder ese tráfico y esos enlaces por no redirigir es tirar años de autoridad a la basura.
Legal y RGPD: la parte aburrida que evita multas
En España esto no es opcional. La normativa de protección de datos y la LSSI-CE obligan a informar y a pedir consentimiento, y la Agencia Española de Protección de Datos sanciona el incumplimiento con cifras que empiezan en varios miles de euros. Dedicarle media hora antes de lanzar sale barato.
- 11. Aviso legal completo. Con la identificación de la empresa, CIF, domicilio y datos de contacto que exige la LSSI-CE. Una tienda o una web con actividad comercial sin aviso legal está expuesta.
- 12. Política de privacidad y de cookies. Redactadas según el RGPD, explicando qué datos recoges, con qué fin y durante cuánto tiempo. Nada de copiar la de otra empresa cambiando el nombre.
- 13. Banner de cookies conforme. Debe permitir aceptar, rechazar y configurar con la misma facilidad, y no cargar cookies de analítica o marketing hasta que el usuario consienta. El banner que solo tiene botón de "aceptar" ya no cumple.
- 14. Formularios con consentimiento. Cada formulario que recoja datos personales necesita su casilla de consentimiento y su enlace a la política de privacidad. Sin casilla premarcada.
Rendimiento y compatibilidad: que cargue rápido y en todas partes
Más de la mitad del tráfico llega desde el móvil y la paciencia es escasa: si la página tarda más de tres segundos en cargar, buena parte de las visitas se pierde antes de ver nada. La velocidad, además, es un factor de posicionamiento.
- 15. Web responsive de verdad. Pruébala en un móvil real, no solo redimensionando el navegador. Menús, botones y tablas deben funcionar con el dedo, y el texto leerse sin ampliar.
- 16. Compatibilidad entre navegadores. Chrome, Safari, Firefox y Edge renderizan distinto. Un vistazo rápido en cada uno evita sorpresas como un menú roto en Safari que solo detectaste porque un cliente lo reportó.
- 17. Velocidad medida y mejorada. Pasa PageSpeed Insights o revisa las Core Web Vitals. Caché activada, imágenes ligeras y un hosting decente (mejor con servidores en España si tu público es local) hacen la mayor parte del trabajo.
- 18. Certificado SSL activo. El candado del HTTPS ya no es negociable. Verifica que todo el sitio cargue por HTTPS y que no queden recursos mixtos en HTTP que disparen avisos de "no seguro".
Analítica y comprobaciones finales: pulsar el botón con red
Lo último antes de abrir las puertas es asegurarte de que vas a poder medir qué pasa y de que las funciones críticas responden. Lanzar sin analítica es conducir con los ojos cerrados; lanzar sin probar los formularios es confiar en la suerte.
- 19. Analítica instalada y probada. Google Analytics 4 (o la alternativa que uses) configurado y registrando visitas de prueba. Define desde el primer día los eventos que importan: envíos de formulario, clics en el teléfono, descargas.
- 20. Prueba de fuego de los formularios. Envía tú mismo cada formulario de contacto y confirma que el email llega a la bandeja correcta, no a la carpeta de spam ni a una dirección abandonada. Un formulario que no entrega es como no tener web.
Un par de comprobaciones extra que agradecerás
Más allá de los veinte esenciales, revisa que exista una página de error 404 útil que reconduzca al visitante en lugar de dejarlo perdido, y haz una copia de seguridad completa justo antes de publicar. Si algo se tuerce en las primeras horas, poder volver atrás en cinco minutos cambia el nivel de estrés por completo.
El orden importa: no es lo mismo revisar que lanzar bien
Muchos de estos puntos se solapan y el orden en que los abordas ahorra trabajo. Cierra primero contenido y legal, porque condicionan lo demás; deja el SEO técnico y el rendimiento para cuando el sitio esté estable; y reserva analítica y formularios para el final, ya con el dominio definitivo apuntando. Un lanzamiento serio no se hace un viernes a las siete de la tarde: elige un momento con margen para vigilar las primeras horas y corregir sobre la marcha.
Las primeras 48 horas: el lanzamiento no acaba al publicar
Pulsar "publicar" es el principio, no el final. Las primeras horas de una web en producción son las que destapan lo que ningún entorno de pruebas reprodujo: un pico de tráfico que satura el servidor, un formulario que funcionaba en local pero cuyo correo rebota, o una página que Google empieza a rastrear con un parámetro que no esperabas. Conviene reservar esa ventana para vigilar, no para celebrar.
Hay cuatro frentes que merece la pena mirar de cerca esos dos primeros días. El primero es la indexación: entra en Google Search Console, comprueba que el sitemap se ha procesado sin errores y solicita el rastreo de las páginas clave para acelerar su aparición en el buscador. El segundo son los errores 404 y los enlaces rotos, que se disparan cuando cambian rutas de última hora; una revisión con cualquier rastreador gratuito los caza en minutos. El tercero es la analítica real: confirma que las visitas se registran, que los eventos de conversión saltan y que no estás contando tu propio tráfico interno. Y el cuarto son los formularios en condiciones reales, porque una cosa es que te llegue tu email de prueba y otra que aguante los envíos de decenas de usuarios distintos sin caer en la carpeta de spam.
Deja también un canal abierto para el feedback de los primeros visitantes y de tu propio equipo comercial: ellos detectan en un día fricciones que a ti se te escapan por conocer la web de memoria. Anota cada incidencia, priorízala y corrígela en caliente. Un lanzamiento bien vigilado convierte los inevitables fallos menores en ajustes de media hora en lugar de en semanas de reputación dañada.
Repasar veinte puntos lleva su tiempo, y hacerlo con criterio cuando no es tu día a día lleva más. Si prefieres delegarlo, en Tangram auditamos y preparamos cada uno de estos aspectos para lanzar tu web corporativa con todas las garantías, desde el cumplimiento legal hasta la última prueba de formularios, para que el día del estreno solo tengas que preocuparte de recibir las primeras visitas.