main content
< Volver a blog sobre aplicaciones móviles

Alta de autónomo para tu negocio digital

Cómo darse de alta como autónomo para tu negocio digital sin perderte en el papeleo

Has tenido una idea, has validado que alguien paga por ella y ya estás facturando (o a punto de). Ahora toca lo que muchos posponen por miedo: ponerse en regla. La buena noticia es que darte de alta como autónomo en España es más sencillo de lo que cuentan. Son básicamente dos trámites, los dos online y gratuitos, y si los haces en el orden correcto te quitas el problema en una mañana.

En esta guía te llevo de la mano por todo el proceso pensando en un negocio digital: una tienda online, un servicio de marketing, desarrollo de software, consultoría, infoproductos o cualquier actividad que vivas a través de internet. Vamos despacio, sin tecnicismos innecesarios, para que termines sabiendo exactamente qué hacer y en qué orden.

Los dos trámites que de verdad importan

Cuando alguien dice "me voy a dar de alta de autónomo", en realidad está hablando de dos altas distintas que hay que hacer ante dos organismos diferentes:

  1. Alta en Hacienda (AEAT): declaras qué actividad económica vas a desarrollar. Se hace con el modelo 036 o 037 (censo de empresarios). Aquí dices "voy a vender X" o "voy a prestar Y servicio".
  2. Alta en la Seguridad Social (RETA): el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Aquí es donde cotizas y donde se calcula tu cuota mensual.

El orden importa. Primero Hacienda, después la Seguridad Social, porque para el alta en el RETA te van a pedir datos de tu alta censal. Hazlo al revés y tendrás que volver atrás.

Ambos trámites son gratuitos. Si alguien te cobra "por darte de alta", te está cobrando por hacer el papeleo en tu lugar, no por una tasa oficial. Es legítimo delegarlo, pero conviene que sepas que el coste de los trámites en sí es cero.

Paso 1: el alta en Hacienda con el modelo 036/037

El modelo 036 (o su versión simplificada, el 037) es la declaración censal. Con él te das de alta como empresario o profesional y le dices a Hacienda en qué obligaciones fiscales vas a entrar.

Qué epígrafe del IAE elegir para una actividad digital

El IAE (Impuesto de Actividades Económicas) es un listado de códigos que clasifican lo que haces. Aunque la mayoría de autónomos están exentos de pagar el IAE (la exención general aplica mientras factures menos de 1.000.000 € al año), sí tienes que declararte en el epígrafe correcto. Algunos epígrafes habituales en negocios digitales:

  • Comercio al por menor (grupo 665 o similar) si vendes productos por internet a particulares.
  • Epígrafe 763 para programación y consultoría informática.
  • Epígrafe 844 para servicios de publicidad, relaciones públicas y marketing.
  • Epígrafe 731 o 732 (sección 2ª, profesionales) para asesores, consultores y profesionales que prestan servicios por cuenta propia.
  • Epígrafe 751 y afines para diseño, creación y contenidos.

No te agobies si dudas entre dos: puedes darte de alta en varios epígrafes a la vez (es lo normal cuando, por ejemplo, haces a la vez desarrollo web y formación online) y modificarlos después presentando otro 036. La clasificación exacta conviene confirmarla con tu gestor o con la propia AEAT, porque hay matices entre actividades empresariales y profesionales que afectan a las retenciones.

Datos que te pedirá el modelo

Ten a mano: tu NIF, la fecha de inicio real de la actividad, el epígrafe (o epígrafes), si vas a operar con clientes o proveedores de la UE (entonces necesitarás el ROI / VIES, el registro para operaciones intracomunitarias), y qué obligaciones de IVA e IRPF asumes. Si vendes o compras a otros países de la UE —algo muy común en negocios digitales con herramientas SaaS o marketplaces—, marca la casilla del registro intracomunitario desde el principio.

Paso 2: el alta en el RETA de la Seguridad Social

Con el alta censal hecha, dispones de un plazo para inscribirte en el RETA (la inscripción debe ser previa al inicio de la actividad o coincidir con ella; ajústate al alta censal para no descuadrarte). Se hace por la sede electrónica de la Seguridad Social o a través del sistema Import@ss, que es bastante amigable y te guía con un asistente.

Aquí eliges tu base de cotización, que determina lo que pagas y, a la larga, tu pensión y tus prestaciones (baja, paro de autónomo, etc.). Y aquí entra el cambio grande de los últimos años.

La cuota por tramos de ingresos reales

Desde 2023 el sistema cotiza por ingresos reales. En lugar de una cuota fija para todos, declaras tu rendimiento neto previsto (ingresos menos gastos) y eso te coloca en un tramo con una cuota mensual asociada. Cuanto menos ganas, menos pagas; cuanto más, más.

La clave práctica: si tus previsiones cambian a lo largo del año, puedes modificar tu base varias veces (hay varias ventanas de cambio al año). Así que no te bloquees eligiendo el tramo perfecto el primer día. Empieza por una estimación honesta y ajústala cuando veas cómo evoluciona el negocio. Al cierre del ejercicio, la Seguridad Social regulariza: si cotizaste de menos, pagas la diferencia; si cotizaste de más, te la devuelven.

Los importes concretos de cada tramo cambian cada año, así que verifica las tablas vigentes en la sede de la Seguridad Social antes de elegir. No te fíes de cifras de blogs antiguos.

La tarifa plana para empezar

Si es tu primera vez como autónomo (o no lo has sido en los últimos años), tienes derecho a la tarifa plana: una cuota reducida durante el primer año, del orden de unos 80 € al mes (importe orientativo, conviene confirmar el vigente), prorrogable un segundo año si tus rendimientos quedan por debajo del salario mínimo. Es un alivio enorme al arrancar, porque te permite poner en marcha el negocio sin que la cuota se coma tu margen los primeros meses.

Pídela en el momento del alta. No se aplica sola: hay que solicitarla.

Paso 3: tus obligaciones fiscales una vez en marcha

Ya estás dado de alta. Ahora vienen las declaraciones periódicas, que dan menos miedo cuando las ves como una rutina trimestral.

IVA: el modelo 303

Si tu actividad lleva IVA (la mayoría de las digitales lo llevan), cada trimestre presentas el modelo 303. La mecánica es sencilla: sumas el IVA que has cobrado a tus clientes (IVA repercutido), le restas el IVA que has pagado en tus gastos profesionales (IVA soportado) y la diferencia se la ingresas a Hacienda. En enero presentas además el resumen anual (modelo 390).

Ojo con dos casos típicos del mundo digital: las ventas intracomunitarias (a empresas de otros países de la UE, que suelen ir sin IVA si tienes el ROI) y los servicios digitales a consumidores finales de otros países UE, que tienen reglas propias (ventanilla única, OSS). Si vendes infoproductos o suscripciones por toda Europa, este punto merece una conversación con un asesor.

IRPF: pagos a cuenta con el modelo 130

El IRPF es el impuesto sobre lo que ganas. A lo largo del año vas haciendo pagos anticipados con el modelo 130 (declaración trimestral en la que ingresas un porcentaje de tu beneficio), y en la declaración de la renta anual se ajusta todo.

Hay un matiz importante para profesionales: si la mayoría de tus facturas llevan retención de IRPF (porque facturas a empresas que te retienen un porcentaje), puedes quedar exento de presentar el 130. En cambio, si facturas sobre todo a particulares o al extranjero (sin retención), normalmente sí tendrás que presentarlo. Tu epígrafe y tu tipo de cliente marcan la diferencia, así que confírmalo al darte de alta.

Cómo facturar correctamente desde el primer día

Una factura válida no es un PDF cualquiera. Debe incluir: numeración correlativa, fecha, tus datos fiscales y los del cliente, descripción del servicio o producto, base imponible, tipo y cuota de IVA, retención de IRPF si procede, y el total. Guarda todas las facturas, las que emites y las que recibes, durante el plazo legal (cuatro años como referencia, mejor conservarlas más).

Apóyate en un programa de facturación desde el principio. Te evita errores de numeración, calcula el IVA solo y te deja la contabilidad lista para cada trimestre. Y mantén siempre separada la operativa: una cuenta bancaria para el negocio y otra para lo personal te ahorrará dolores de cabeza cuando llegue el momento de cuadrar gastos deducibles.

¿Autónomo o sociedad limitada? Cuándo da el salto

Es la pregunta que todo emprendedor digital se hace tarde o temprano. No hay una respuesta única, pero sí orientaciones claras:

  • Empieza como autónomo si estás validando el negocio, facturas poco o de forma irregular, trabajas solo y quieres trámites mínimos. Es más barato, más rápido y más flexible.
  • Plantéate una SL cuando los beneficios suben de forma sostenida (a partir de cierto nivel, tributar por el Impuesto de Sociedades puede salir más eficiente que por IRPF, cuyos tramos son progresivos), cuando entran socios, cuando buscas inversión, o cuando quieres separar tu patrimonio personal del riesgo del negocio. La SL responde con su capital; tú, como autónomo, respondes con tus bienes.

El punto de equilibrio depende de tus números concretos y de la comunidad autónoma, así que es una decisión para sentarse con cifras delante, no para resolver con una regla general de internet. Constituir una SL implica más coste y más obligaciones contables, pero a partir de cierto volumen compensa de sobra.

Errores frecuentes al lanzar un negocio online

Estos son los tropiezos que veo una y otra vez en quien empieza:

  • Facturar antes de darse de alta. Si ya cobras de forma habitual, tienes que estar de alta. Una venta puntual y aislada es discutible; una actividad continuada, no.
  • Olvidar el ROI / VIES. Trabajas con proveedores como plataformas de pago, publicidad o SaaS europeos y, sin el registro intracomunitario, el IVA se complica.
  • No solicitar la tarifa plana. No se aplica automáticamente; quien no la pide, paga la cuota completa desde el mes uno.
  • Elegir mal el tramo de cotización y olvidarse. Con el sistema de ingresos reales puedes (y debes) ajustarlo a lo largo del año.
  • Mezclar gastos personales y del negocio, lo que te impide deducir bien y enturbia la contabilidad.
  • Ignorar el RGPD. Si captas emails, gestionas un checkout o haces email marketing, manejas datos personales: necesitas tus textos legales, tu base de legitimación y tu registro de actividades de tratamiento en regla.

Tu checklist de trámites en orden

Para que no te falte ningún paso, este es el recorrido completo:

  1. Decide tu epígrafe (o epígrafes) del IAE según tu actividad digital.
  2. Presenta el modelo 036/037 en la sede de la AEAT y marca el ROI/VIES si operas con la UE.
  3. Date de alta en el RETA vía Import@ss, eligiendo tu base de cotización por ingresos reales.
  4. Solicita la tarifa plana si cumples los requisitos.
  5. Configura un programa de facturación y una cuenta bancaria separada.
  6. Anota tus vencimientos trimestrales: modelo 303 (IVA) y, si aplica, modelo 130 (IRPF).
  7. Pon en orden el RGPD de tu web: aviso legal, política de privacidad y de cookies.

Si llegados a este punto sientes que el negocio digital ya te ocupa todo y el papeleo te roba el tiempo de crecer, no tienes que resolverlo en solitario: en Tangram podemos ayudarte a montar la parte tecnológica y de facturación para que arranques con buen pie, así que cuéntanos en qué punto estás y vemos cómo encajarlo.

Darte de alta es el primer paso, no el más difícil. En cuanto lo tengas hecho, lo demás es rutina: una hora al trimestre revisando tus declaraciones y a seguir construyendo lo que de verdad te importa, que es tu negocio.

Contacta con nosotros
Fila 1