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Fases de un proyecto web: qué ocurre en cada etapa y cómo planificar tu página

Por qué conviene entender las fases de un proyecto web antes de empezar

Cuando una pyme decide renovar su web o lanzar una nueva, lo habitual es pedir "un presupuesto para una página". El problema es que esa frase esconde decenas de decisiones que, si no se ordenan, terminan en plazos que se doblan, presupuestos que se disparan y una web que no convierte. Un proyecto web serio no es un encargo que se entrega en bloque: es un proceso por etapas, cada una con sus decisiones, sus entregables y sus responsables.

Conocer ese proceso te da dos ventajas concretas. La primera es que sabes qué te van a pedir y cuándo, así que puedes prepararte (textos, accesos, contenidos, aprobaciones internas) sin frenar el proyecto. La segunda es que aprendes a distinguir a un proveedor que improvisa de uno que trabaja con método. A continuación repasamos las fases tal y como las abordamos en un proyecto real, con plazos orientativos para una web corporativa de complejidad media.

Fase 1. Descubrimiento y briefing

Todo empieza sentándonos a entender el negocio, no la web. En esta fase hablamos de a quién vendes, qué te diferencia de la competencia, qué acción quieres que haga el visitante (llamar, rellenar un formulario, comprar) y qué está fallando en tu web actual si la tienes. También aterrizamos lo técnico: si necesitas multidioma, integración con un CRM, una tienda, reservas o una intranet.

Aquí es donde el cliente más aporta y donde más se ahorra después. Un briefing flojo se paga en la fase de diseño con rondas de cambios interminables. Si nunca has preparado uno, te recomendamos leer cómo estructurar la información antes de la reunión; ganarás semanas.

Entregables típicos:

  • Documento de objetivos y KPIs (por ejemplo, "aumentar solicitudes de presupuesto un 30%").
  • Definición de público y sus necesidades reales.
  • Alcance funcional cerrado: qué entra y, muy importante, qué no entra en esta versión.
  • Presupuesto y calendario aprobados.

Plazo orientativo: de 1 a 2 semanas, según lo rápido que se tomen las decisiones internas.

Fase 2. Arquitectura de la información y contenidos

Antes de dibujar nada, definimos el esqueleto: qué páginas habrá, cómo se agrupan, qué menú tendrá el sitio y cómo navegará el usuario de la portada hasta el formulario de contacto. Este mapa se suele plasmar en un árbol de navegación y en wireframes de baja fidelidad, que son bocetos sin colores ni imágenes centrados solo en qué información va en cada bloque.

En paralelo arranca el trabajo de contenidos, y aquí es donde muchos proyectos se atascan. Los textos son responsabilidad compartida: nadie conoce tu negocio mejor que tú, pero pocos clientes tienen tiempo o costumbre de redactar para web. Conviene decidir pronto quién escribe cada página y con qué plazo. Si el contenido llega tarde, todo lo demás se retrasa en cadena. Merece la pena saber de antemano qué textos necesita tu web y prepararlos mientras avanza el diseño.

Entregables típicos: mapa del sitio, wireframes de las plantillas principales (portada, página de servicio, listado, contacto) y una plantilla de contenidos por página.

Plazo orientativo: de 1 a 3 semanas para la arquitectura; los contenidos suelen alargarse más y por eso se solapan con la fase siguiente.

Fase 3. Diseño UX/UI

Con el esqueleto validado, se le pone piel. El diseño UX se ocupa de que el sitio se entienda y guíe hacia la conversión; el UI, de que transmita la marca y resulte agradable. Trabajamos primero las plantillas clave y las presentamos en dos o tres rondas de revisión acotadas. Aquí un consejo práctico: es mucho más barato mover un botón sobre un diseño que sobre una web ya programada, así que este es el momento de opinar sin miedo.

Un buen diseño hoy es responsive por defecto: se piensa primero para móvil, porque suele ser desde donde entra la mayoría del tráfico. También se definen los estados que a menudo se olvidan (qué ve el usuario cuando un formulario da error, cuando una búsqueda no devuelve resultados o cuando una página está vacía).

Entregables típicos: diseños de alta fidelidad de las plantillas principales, guía de estilos (tipografías, colores, botones, componentes) y prototipo navegable para probar el recorrido antes de programar.

Plazo orientativo: de 2 a 4 semanas, incluyendo las rondas de cambios.

Fase 4. Desarrollo

Es la fase más larga y la menos visible para el cliente. Aquí se convierten los diseños en una web real: se maquetan las plantillas, se monta el gestor de contenidos y se programa cada funcionalidad. En nuestro caso solemos trabajar sobre Drupal cuando el proyecto necesita crecer, gestionar mucho contenido, controlar permisos por perfiles o integrarse con otros sistemas, porque da una base sólida y evita reescribir todo dentro de dos años.

El desarrollo se organiza en dos capas. El front-end es lo que ve el usuario: la maquetación fiel al diseño y las animaciones. El back-end es el motor: la gestión de contenidos para que tu equipo edite sin depender de nadie, los formularios, las integraciones con CRM o pasarelas de pago y el rendimiento. Un detalle que marca la diferencia es cómo se construye el editor de contenidos: si dejamos un panel donde tú mismo cambias textos e imágenes sin tocar código, te ahorramos facturas de mantenimiento durante años.

Entregables típicos: web funcional en un entorno de pruebas (no visible al público), gestor configurado con los tipos de contenido acordados e integraciones conectadas.

Plazo orientativo: de 4 a 8 semanas para una web corporativa; un proyecto con tienda, portales de usuario o integraciones complejas puede ir bastante más allá.

Fase 5. Pruebas y control de calidad (QA)

Antes de enseñar la web al mundo, hay que romperla en privado. En la fase de QA revisamos que todo funcione en distintos navegadores y dispositivos, que los formularios lleguen a su destino, que no haya enlaces rotos y que la web cargue rápido. También comprobamos la accesibilidad (que personas con discapacidad puedan usarla) y detalles de SEO técnico como las etiquetas de título, las descripciones y el mapa del sitio.

Esta fase también incluye tu revisión. Es el momento de que navegues por el entorno de pruebas con la lista de objetivos del briefing en la mano y confirmes que la web hace lo que tenía que hacer. Lo ideal es reunir todas las correcciones en una única tanda ordenada, en lugar de mandarlas a cuentagotas.

Entregables típicos: informe de pruebas, checklist de calidad superada y web validada por el cliente lista para publicar.

Plazo orientativo: de 1 a 2 semanas.

Fase 6. Lanzamiento

Publicar no es apretar un botón. Es el momento más delicado del proyecto y se planifica con cuidado. Se prepara el alojamiento, se configuran los certificados de seguridad y, si sustituyes una web anterior, se hacen las redirecciones para no perder el posicionamiento que ya tenías (un fallo aquí puede tumbar tus visitas de Google durante semanas). Se instalan las herramientas de analítica y se hace una última comprobación con todo ya en el dominio real.

Recomendamos lanzar en un momento de baja actividad y con el equipo disponible las horas siguientes, por si aparece cualquier imprevisto. Un lanzamiento bien planificado pasa desapercibido; ese es exactamente el objetivo.

Entregables típicos: web en producción, redirecciones activas, analítica midiendo y accesos entregados al cliente.

Plazo orientativo: de 1 a 3 días de trabajo concentrado.

Fase 7. Mantenimiento y evolución

La web no termina el día del lanzamiento; ahí es donde empieza a trabajar para ti. El mantenimiento cubre las actualizaciones de seguridad, las copias de respaldo, la resolución de incidencias y las pequeñas mejoras que van surgiendo. En un CMS como Drupal, mantener el núcleo y los módulos al día no es opcional: es lo que protege tu web frente a vulnerabilidades.

Más allá de lo técnico, esta fase debería ser de mejora continua. Con los datos de analítica reales se ven qué páginas convierten y cuáles no, y se ajusta a partir de hechos, no de intuiciones. Una web que no evoluciona en un año empieza a quedarse atrás.

Cómo planificar tu proyecto y qué esperar

Sumando las fases, una web corporativa de complejidad media suele llevar entre 2 y 4 meses desde el briefing hasta el lanzamiento. La variable que más mueve ese plazo casi nunca es el desarrollo: es la disponibilidad del cliente para decidir y entregar contenidos. Para que tu proyecto vaya fino, ten en cuenta tres cosas:

  • Prepara los contenidos pronto. Empieza a reunir textos, imágenes y logotipos desde la primera semana, no cuando te los pidan.
  • Concentra a los decisores. Define quién aprueba cada fase dentro de tu empresa para que una revisión no se quede parada esperando a alguien.
  • Cierra el alcance. Añadir funcionalidades a mitad de camino es la causa número uno de retrasos y sobrecostes; guárdalas para una segunda fase.

Si prefieres delegar todo este proceso en un equipo que lo ha recorrido decenas de veces y quieres una estimación realista de plazos y presupuesto para tu caso, cuéntanos tu proyecto y te preparamos una propuesta con fases y calendario. Así sabrás desde el primer día qué ocurre en cada etapa y cuándo tendrás tu web lista para vender.

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