Qué textos necesita tu web corporativa y cómo prepararlos antes del desarrollo
Cuando un empresario decide encargar su web corporativa, suele pensar primero en el diseño, en las fotos o en la tecnología. Casi nadie piensa en los textos. Y sin embargo, en la mayoría de proyectos que se retrasan, el motivo no es el desarrollo: es que el cliente no tiene listos los contenidos. El equipo técnico deja las páginas montadas con textos de relleno, esperando un material que llega tarde, incompleto o escrito la noche anterior a la entrega. Esta guía te explica qué textos necesita realmente tu web, cómo organizarlos por objetivo de negocio y cómo prepararlos para que el proyecto avance sin frenazos.
Por qué los textos son el verdadero cuello de botella
Un desarrollador puede montar la estructura de una web en cuestión de días. Diseñar una plantilla, configurar el gestor de contenidos, dejar los formularios funcionando: todo eso es trabajo acotado y predecible. Lo que no se puede predecir es cuánto tardarás tú en decidir qué quieres contar y cómo. Escribir sobre tu propio negocio parece fácil hasta que te sientas delante del folio en blanco.
El resultado es un patrón que se repite en agencias y estudios de toda España: la web está lista al 90%, pero lleva semanas parada porque faltan los textos de la página de servicios o nadie ha redactado el «Quiénes somos». El desarrollo se factura por hitos, el proyecto se alarga y la frustración crece por ambas partes. Preparar los contenidos antes, o al menos en paralelo, es la diferencia entre lanzar en seis semanas o en cuatro meses.
Inventario de páginas y textos imprescindibles
Antes de escribir una sola línea conviene saber qué páginas vas a necesitar. Una web corporativa de una pyme o un profesional en España suele apoyarse en este conjunto:
- Home o portada. Es el escaparate. Necesita un titular claro que diga a qué te dedicas y para quién, un par de párrafos de propuesta de valor, bloques que resuman tus servicios y una llamada a la acción visible. Regla práctica: si alguien que no te conoce llega a tu home y en cinco segundos no entiende qué haces, el texto no funciona.
- Quiénes somos. Aquí se genera confianza. No es tu autobiografía: es explicar por qué el cliente debería confiar en ti. Trayectoria, equipo, valores concretos y, si los tienes, datos que respalden tu experiencia (años, proyectos, sectores).
- Servicios o productos. Suele ser el corazón comercial de la web. Lo ideal es una página por cada servicio importante, con su propio texto orientado a lo que el cliente busca. Una asesoría no vende «servicios de asesoramiento»; vende «declaración de la renta sin sustos» o «constitución de tu SL en una semana».
- Casos de éxito o proyectos. Nada convence más que resultados reales. Un breve relato de problema, solución y resultado, con nombre del cliente cuando sea posible, vale más que diez adjetivos sobre lo buenos que sois.
- Blog o actualidad. No es imprescindible el día uno, pero sí conviene dejarlo previsto. Es lo que alimenta tu posicionamiento y te da temas para hablar con tus clientes.
- Contacto. Formulario, teléfono, correo, dirección si tienes local y horario. Textos breves pero que inviten a dar el paso.
- Páginas legales. Aviso legal, política de privacidad y política de cookies son obligatorias. Volvemos a ellas más abajo porque tienen sus propias reglas.
Cómo estructurar los mensajes por objetivo de negocio
Cada página cumple una función distinta y por eso su texto debe escribirse con un objetivo en mente. No escribes igual para captar que para tranquilizar o para cerrar una venta. Antes de redactar, pregúntate qué quieres que haga la persona que lee esa página concreta.
La home busca que el visitante entienda y siga navegando; su mensaje central es la propuesta de valor. La página de servicios busca que el interesado se identifique con un problema y vea que tú lo resuelves; ahí funcionan las estructuras del tipo «Si te pasa esto… nosotros hacemos esto otro». Los casos de éxito buscan rebajar el riesgo percibido: demuestran con hechos. Y el «Quiénes somos» busca cercanía y credibilidad.
Un método sencillo que usamos con nuestros clientes es escribir, para cada página, una sola frase que empiece por «Al terminar de leer esto, quiero que el visitante…». Si no sabes completar esa frase, todavía no estás listo para redactar esa página.
Quién debe escribir los textos: cliente o copywriter
Esta es una de las decisiones que más condiciona el resultado. Nadie conoce tu negocio como tú, así que la materia prima (qué haces, qué te diferencia, qué preguntan tus clientes) tiene que salir de dentro. Pero conocer tu negocio no es lo mismo que saber venderlo por escrito.
Hay tres caminos posibles. El primero, que lo escribas tú: viable si tienes soltura redactando y tiempo, aunque el riesgo es sonar demasiado técnico o quedarte en generalidades. El segundo, contratar a un copywriter que trabaje a partir de una entrevista contigo; suele dar el mejor resultado en páginas comerciales, porque combina tu conocimiento con oficio de venta. El tercero, un modelo mixto: tú redactas un primer borrador en bruto y un profesional lo pule. Para la mayoría de pymes, este último equilibra coste y calidad.
Un buen copywriter no se inventa tu negocio: te hace las preguntas correctas y ordena lo que ya sabes de una forma que vende.
Los errores típicos que arruinan los textos
Hay tropiezos que se repiten en casi todas las webs que revisamos, y todos son evitables:
- Textos genéricos. «Somos una empresa joven y dinámica con vocación de servicio» no dice nada. Podría firmarlo una ferretería o una clínica dental. Cuanto más concreto, mejor: sector, tipo de cliente, resultado tangible.
- Copiar de la competencia. Tentador y peligroso. Además de ser un problema de imagen (y a veces legal), Google penaliza el contenido duplicado y acabas sonando igual que aquel de quien copias. Si te pareces a todos, no eres una opción, eres ruido.
- No pensar en SEO. Los textos son lo que Google lee para saber cuándo mostrarte. Escribir sin tener en cuenta las palabras que tu cliente teclea en el buscador es renunciar a visitas gratuitas. No se trata de repetir una palabra clave hasta el hartazgo, sino de hablar el idioma de quien te busca.
- Olvidar la conversión. Una web puede estar muy bien escrita y no vender nada porque no le pide al lector que haga algo. Cada página importante necesita un siguiente paso claro: pedir presupuesto, llamar, descargar, reservar.
- Escribir para uno mismo. Hablar solo de «nosotros», «nuestra empresa», «nuestros valores». Al cliente le importa lo suyo: su problema y su solución. Cambia el «nosotros» por el «tú» siempre que puedas.
Cómo preparar los textos para que el desarrollo no se retrase
La clave es entregar los contenidos organizados y completos, no en goteo. Estas prácticas marcan la diferencia:
- Un documento por página. Ordena los textos en un mismo archivo (un Google Doc compartido funciona de maravilla) con una sección por página. Así el desarrollador sabe exactamente qué va dónde.
- Marca la jerarquía. Indica qué es titular, qué es subtítulo y qué es cuerpo. Ayuda a que el diseño respete la estructura de tus mensajes.
- Incluye los microtextos. Botones, textos de formularios, mensajes de «gracias por escribirnos», pies de página. Se olvidan siempre y frenan la entrega al final.
- Aporta las imágenes con sus pies y textos alternativos. El texto alternativo cuenta para accesibilidad y para SEO.
- Cierra los textos antes de que empiece el maquetado fino. Cambiar un párrafo cuando la web ya está montada multiplica el trabajo. Da por buenos los contenidos antes de esa fase.
Si no sabes por dónde empezar a reunir todo esto, en Tangram te ayudamos a definir la estructura de contenidos antes de escribir una sola línea de código; cuéntanos tu proyecto y preparamos juntos el mapa de textos de tu web para que el desarrollo arranque sin cuellos de botella.
No olvides los textos legales (y sus obligaciones en España)
Los contenidos legales no son opcionales ni un adorno. En España, toda web que trate datos personales (incluido un simple formulario de contacto) necesita una política de privacidad conforme al RGPD y a la LOPDGDD, y si usa cookies de análisis o marketing, una política de cookies con su banner de consentimiento. El aviso legal es obligatorio para cualquier actividad económica, según la LSSI-CE, y debe identificar al titular con sus datos fiscales. Si vendes online, se añaden las condiciones de contratación. No copies estos textos de otra web: cada negocio tiene su realidad y un texto legal mal ajustado no te protege.
Checklist final antes de entregar los textos
- Tengo definido el listado completo de páginas de la web.
- Cada página tiene un objetivo claro escrito en una frase.
- La home explica qué hago y para quién en los primeros segundos.
- Los servicios están redactados desde el problema del cliente, no desde mi catálogo.
- He incluido al menos un caso de éxito o resultado concreto.
- Los textos usan las palabras que mi cliente teclea en Google.
- Cada página importante termina con una llamada a la acción.
- He preparado botones, formularios y microtextos.
- Las imágenes llevan pie y texto alternativo.
- Los textos legales (aviso legal, privacidad, cookies) están listos y adaptados a mi negocio.
Preparar los textos con antelación no solo evita que el proyecto se retrase: hace que la web resultante venda de verdad, porque los contenidos se han pensado con cabeza y no improvisado a última hora. Si dedicas ese esfuerzo antes de empezar, el desarrollo se convierte en la parte fácil.