Si tu empresa está en Canarias y vendes por internet, tu tienda tiene que aplicar IGIC a los clientes canarios y dejar la venta exenta de IGIC cuando el producto sale del archipiélago. Ese es el punto de partida, y la mayoría de los problemas vienen de una misma causa: la tienda se instaló con la configuración de IVA por defecto y nadie le dijo que Canarias no está en el territorio de aplicación del IVA. El resultado son facturas mal emitidas, clientes que se quejan y un cuadre contable imposible.
Aquí va cómo funciona y, sobre todo, cómo se configura una tienda para que lo haga bien sin que tengas que corregir pedidos a mano.
Por qué Canarias no lleva IVA
Canarias tiene su propio impuesto indirecto, el Impuesto General Indirecto Canario, regulado por la Ley 20/1991 y gestionado por la Agencia Tributaria Canaria. Las islas forman parte de la Unión Europea, pero quedan fuera del territorio armonizado del IVA, igual que Ceuta y Melilla tienen su propio IPSI.
De ahí se derivan las dos consecuencias que afectan a tu tienda:
- Tus ventas dentro de Canarias llevan IGIC, no IVA.
- Tus ventas hacia la Península, Baleares o cualquier otro país son exportaciones a efectos del IGIC, y por tanto salen exentas de este impuesto.
El tipo general del IGIC es del 7 %, bastante por debajo del 21 % del IVA, y existen además un tipo cero y tipos reducidos e incrementados según el producto. Aquí hay que ser prudente: los tipos y los supuestos concretos cambian con las leyes de presupuestos y no todas las guías que circulan por internet están actualizadas. Consulta los tipos vigentes en la sede electrónica de la Agencia Tributaria Canaria o con tu asesor antes de configurarlos en el catálogo, porque si equivocas el tipo lo arrastras a cada pedido.
Cómo configurar la tienda para que lo haga sola
Esta es la parte que de verdad te ahorra trabajo. Lo que necesitas es que el impuesto se decida solo, según la dirección de envío. En una tienda bien montada eso se resuelve así:
- Crea zonas fiscales separadas: Canarias por un lado, resto de España por otro, resto de la UE y países terceros. No sirve usar «España» como una sola zona, porque es precisamente ahí donde se mete el error.
- Define los tipos como atributos del producto, no como un porcentaje fijo de la tienda. Cada producto se etiqueta con su categoría fiscal y la tienda calcula el tipo que corresponde a cada zona.
- Haz que el impuesto se recalcule al cambiar la dirección de envío, antes de pagar. El cliente tiene que ver el importe definitivo en el carrito, no una sorpresa después.
- Decide si muestras los precios con o sin impuesto y sé coherente en toda la web. En venta a particulares el precio debe mostrarse con el impuesto incluido; en venta B2B es habitual mostrarlo sin él, indicándolo con claridad.
En plataformas como Drupal Commerce o PrestaShop esto se configura de serie con zonas y tipos impositivos. El trabajo real no es técnico: es decidir qué categoría fiscal lleva cada referencia de tu catálogo, y eso solo lo puede hacer tu asesor con tu lista de productos delante.
Qué pasa cuando vendes a la Península
Aquí conviene separar dos cosas que se confunden mucho: cómo facturas tú y qué paga el cliente.
| Vendes desde Canarias a… | Qué pone tu factura | Qué ocurre con el envío |
|---|---|---|
| Cliente en Canarias | IGIC al tipo que corresponda | Envío interior, sin trámite aduanero |
| Cliente en Península o Baleares | Exenta de IGIC (exportación) | Entra por aduana en destino, con IVA a la importación |
| Cliente en otro país de la UE | Exenta de IGIC | Trámite de importación en el país de destino |
La consecuencia comercial es la que te interesa: tu factura sale limpia, pero la mercancía atraviesa una aduana y alguien tiene que ocuparse de ese trámite y de los impuestos de destino. Si no lo dejas claro antes de cobrar, el cliente recibe un aviso de la empresa de transporte pidiéndole dinero y la reclamación te llega a ti.
Decide tu política y escríbela en la página de envíos: si asumes tú la gestión aduanera y la repercutes en el precio, o si el cliente paga los impuestos de destino al recibir. Ambas son legítimas; lo que no funciona es no decirlo. Para envíos de poco valor existen regímenes simplificados de importación que evitan la declaración completa, pero los umbrales y los requisitos cambian: confírmalos con tu transportista y con la Agencia Tributaria antes de prometer nada en tu web.
Los errores que más se repiten
De todas las tiendas canarias que acaban pidiendo ayuda, los fallos son casi siempre los mismos cinco:
- Dejar el 21 % por defecto. La plantilla venía con IVA y nadie lo tocó. Se detecta mirando cualquier factura antigua a un cliente de Las Palmas o Santa Cruz.
- Un único tipo para todo el catálogo. Cómodo al principio, caro después: productos que van al tipo cero facturados al 7 % y al revés.
- Aplicar IGIC a envíos a la Península. Estás cobrando al cliente un impuesto que no corresponde y además queda mal declarado.
- Olvidar el transporte. Los gastos de envío también tributan y hay que configurarlos con su tipo, no dejarlos exentos por descuido.
- No exportar bien a contabilidad. La tienda factura correctamente pero el fichero que llega al programa contable no distingue zonas, y el cuadre se hace a mano cada trimestre.
Los dos últimos son los que más horas consumen y los que menos se ven, porque no generan quejas de clientes: solo trabajo invisible en administración.
Conecta la tienda con tu contabilidad y tus declaraciones
Como sujeto pasivo del IGIC presentarás tus autoliquidaciones periódicas ante la Agencia Tributaria Canaria (el modelo 420 en régimen general, el 421 en el simplificado, además del resumen anual). Tu asesor se encarga del modelo; tú te encargas de que los datos lleguen bien.
Eso significa que la exportación de tu tienda hacia el programa de contabilidad o el ERP debe llevar, por cada línea de pedido: base imponible, tipo aplicado, cuota, zona fiscal y si la operación está exenta y por qué motivo. Si tu tienda solo exporta un total por pedido, alguien está reconstruyendo esa información a mano.
Es una integración acotada y se hace una vez. A cambio, cada cierre trimestral deja de ser una tarde de hoja de cálculo. Si además vendes por marketplaces o tienes tienda física, unifica todo en el mismo sistema antes de automatizar: dos fuentes de verdad distintas garantizan descuadres.
Por dónde empezar esta semana
Tres comprobaciones que puedes hacer tú mismo, sin ayuda técnica:
- Haz un pedido de prueba con dirección en Tenerife y otro con dirección en Madrid. Mira qué impuesto aparece en el carrito y en la factura. Si en los dos sale lo mismo, ya tienes el problema localizado.
- Revisa tu página de envíos y devoluciones. ¿Dice quién paga los impuestos de destino? Si no, redáctalo antes de la próxima campaña.
- Pregunta a quien lleva tu contabilidad cuánto tiempo dedica cada trimestre a arreglar los datos de la tienda. Esa cifra es el presupuesto que justifica la integración.
En resumen: el impuesto correcto, decidido por la propia tienda
Vender desde Canarias no es más complicado que vender desde cualquier otro sitio, pero exige que la tienda distinga zonas fiscales desde el primer día: IGIC dentro del archipiélago, exención y aduana fuera de él, cada producto con su tipo y una exportación contable que lo refleje. Montado así, funciona solo; montado a medias, te cuesta horas cada trimestre y alguna reclamación evitable.
Si tienes una tienda en Canarias que está aplicando mal los impuestos o que obliga a corregir pedidos a mano, cuéntanoslo y le damos un repaso: normalmente se arregla en la configuración, no rehaciendo la tienda.
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